O mejor conocido como la reivindicación de los catalanes. Hace unos seis años atrás cuando recién me había cambiado de rubro en mi carrera y me fui a trabajar a una multinacional, estuve trabajando durante una semana en Barcelona. Y éramos las tres argentinas en ese entonces como parte de ese grupo de trabajo; las primas pobres de Latinoamérica. Grupo de trabajo organizado desde USA solo para Europa, invitaron como cortesía a Argentina y Sudáfrica dentro de los “países emergentes”. Y de verdad que nos hicieron sentir muy mal. Todo fue bizarro, pero a pesar de eso, mi espíritu de ver a todo el lado positivo, hizo que “las otras dos” no colapsen. Porque más allá de lo mal que nos hicieron sentir, mis dos compañeritas no paraban de pelearse.
Esta fue mi tercera vez en Barcelona, la primera había venido con Madre en aquel viaje que recorrimos España, la segunda fue esta semana de trabajo en el 2006, y la tercera fue reconfortante.
Este fue un viaje para adentro. No compré, no me estresé con nada a pesar de estar cinco días para relajarme, una vez que logré el relax, traté de mantenerme en el y disfrutarlo.
Salimos el viernes pasado a las 6 y media de la mañana rumbo a Barcelona-Sants, la estación de tren de Barcelona en el AVE (tren de alta velocidad, va a 300 km/hora). Aquí en España para distancias como estas es a veces más económico viajar en avión, pero el tema de check in, despachar valijas y trámites aeroportuarios hacen que uno termine eligiendo el tren. Un tren que en clase turista permite que en dos horas y media de viaje, puedas sentarte como yo ahora a escribir en mi netbook, leer un buen libro, escuchar música e ir al coche-cafetería a comerte o tomarte algo. El AVE no es barato. Pero la mayoría de la gente lo utiliza y lo prefiere. Igualmente hay aviones y hay buses. Pero el tren de alta velocidad es lo mejor.
Llegamos a las nueve y un poquito a la estación de Barcelona y de ahí, en la misma estación (como si fuera Constitución, pónganle) nos tomamos el tren de “mediana distancia” a Vilanova i la Geltrú, un pueblito cerca de Barcelona donde viven el hermano de MM y su novia. Vimos que a las nueve y cincuenta teníamos un tren en esa dirección y allí partimos. Como cuando te tomás el Roca en Constitución, igualito.
España y su “crisis”. Están mal. Pero las cosas funcionan. Cuando volví de Granada me empecé a plantear: “OK, se quejan y están mal, pero los trenes les funcionan, si hay “indignados” joden un rato pero no te cortan toda la ciudad todos los días, los metros y buses te llevan a todos lados, podés dejar en el tren de larga distancia cuando vas al baño, una cámara de fotos profesional tirada y nadie es amigo de lo ajeno, volver y verla en la misma posición en la que la dejaste, TODOS los cajeros automáticos dan a la calle y sacan dinero en medio de la gente, a nadie se le ocurre irle a robar a otro mientras saca dinero, pero están en crisis. Y no es Suecia, ni Finlandia, ni Alemania. Es España. Como mis bisabuelos que eran de acá. Como los curas del colegio donde estudié. Como el encargado de uno de los edificios que viví durante años. “Gallegos brutos”, pero saben a que hora llegan sus trenes, saben calcular las distancias sin que los sorprenda un piquete y nadie los acorrala a punta de cañón por unos pocos pesos y la cadenita que llevás colgando. A pesar de su “puta crisis””
Yo padezco del “síndrome de primer mundo”. Cada vez que viajo y veo que hay gente que vive mejor que yo, y no por tanta diferencia de criterio, que es gente que disfruta y sale, y le gusta divertirse, y que no son “fríos sajones o eslavos adictos al trabajo y aburridos” me pregunto que mierda estamos haciendo mal. La respuesta ya la se, y no la voy a escribir en este post porque voy a tener que cerrarlo a comentarios como tuve que cerrar el primer post de mi viaje. Porque por pensar que se puede ser un país presentable me tildaron de represora y de Videla más o menos, así que esta vez voy a dejarlo abierto y sepan que los comentarios que no me gusten los voy a borrar y no me voy a prender a discutir pelotudeces. Después de todo el ciberespacio es prolífico y vayan a leer los que les guste, este es un blog personal. Y “la persona” no comulga muchas cosas.
“La persona” también viaja mucho por trabajo y por placer, gracias a Dios, y a mí obviamente!!!
Viajar te abre la mente.
Y en cada viaje hay que preguntarle a los locales y no pensar que lo ves es lo mejor ni lo peor. Solo entenderlo.
Más allá de esto, este fin de semana me dediqué a mis amigos, a pasear por Vilanova, un pueblito antiguo con playa cerca de Barcelona, a volver a Barcelona, a visitar algunos lugares que en el 2006 no pude volver por falta de tiempo, a seguir comiendo y bebiendo (creo que vuelvo con mínimo tres kilos de sobre peso y no de equipaje), y a hacer un día casi de playa en Sitges hoy, antes de volverme a Madrid.
MM encontró su camino aquí, pero extraña. Nos extraña a los que somos sus afectos. MM se animó a seguir su sueño y a venir aprovechando una oportunidad de trabajo y su pasaporte español.
Envidio su convicción. Cada charla que teníamos en Buenos Aires decía, yo quiero terminar mis días en un “nicho” enfrente del Museo del Prado.
Bueno en menos de lo que esperaba alquila piso a unas cuantas estaciones de metro de donde quería terminar.
A veces me siento y me pregunto que quiero. Y mi respuesta es “la nada”.
Que es ser feliz? Trabajar como una loca y que me reconozcan? Ascender laboralmente cada vez que me lo merezco? Ver crecer a los hijos que no tuve? Viajar por todo el mundo? Amar a alguien al punto de no pensar en vos? Encontrar a “ese match” con quien querés compartir el resto de tu vida? No pensar en nada, vivir borracha y drogada y encamada con cualquiera? O un poco de todo esto en su justa medida???
Ser feliz es ser uno mismo, y no querer ser nadie más. Ser feliz no es que todo lo que queríamos se de junto y al mismo tiempo. Es negociar todo, todo el tiempo, sabiendo que perdemos, que ganamos, que sufrimos. Pero es estar convencidos que le pusimos garra, que no nos dormimos, que hicimos lo mejor que pudimos en ese momento. Desde cambiar a un laburo mejor, o dejarlo todo porque actuar, cantar o pintar nos hace más felices.
Finalizando este viaje, donde mi cabeza hizo “off”, donde mi corazón hizo “auch”, y donde traté de no pensar, vuelvo.
Marietta escribió durante un año y medio incoherencias, como parte de su vida, sus historias, lo que le pasaba. El blog se convirtió en mi catarsis. El blog se convirtió en mi cable a tierra, en mis delirios fantásticos por una vida mejor.
Sin embargo mis catarsis últimamente no son enteras y reales. Porque a veces uno está preso de lo que fabrica.
Uno escribe para descomprimir y resulta que la gente lee. Resulta que la gente opina, la gente se conmueve y la gente te contacta. Y el ida y vuelta es maravilloso.
Pero por otro lado están los que te leen en silencio y solo saltan para atacarte porque no cumplís con sus “expectativas de personaje”.
Últimamente escribo pensando lo que escribo y eso es una real cagada.
Así que aquellos que quieran colaborar en el mismo, manden sus historias. Aquellos que quieren tirar un “tip” divertido para que todos opinemos, abro el espacio para eso.
Yo hoy no tengo ganas de hablar de mi más allá de alguna anécdota de viaje, bizarra, o algo divertido que se me ocurra.
España sirvió de bisagra para darme cuenta de cuanto me expongo cada vez que abro mi cabeza y corazón en este espacio.
Les debo los fotos de Barcelona, que subiré en breve, ya que la memoria de la cámara se me fregó y la netbook no me la reconoce, así que tendré que volver para bajarlas con el cable.
Hay un post más que sale en estos días.
Y luego no lo se…
















