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lunes, 7 de julio de 2025

Yo quemaré tus cartas...

 


Para no verte más

Las mujeres, a medida que van pasando los años, nos volvemos más "brujas". 

Eso de la "vieja bruja" del cuento de hadas, es  una metáfora de lo que pasa en la vida cuando la mujer se hace más vieja, deja de confiar en su razón y empieza a confiar más en su intuición, su inteligencia emocional y su experiencia. 

En las antiguas tribus, las mujeres eran mas intuitivas que racionales, no había que salir a pelearla en la calle junto a los hombres. 

Y en esta New Age, donde hay mucha chanta dando vuelta; nos estamos dando el lujo de volver a nuesta intuición. Y cuando digo lujo, es  un lujo; nos quemaron por ser intuitivas; nunca lo olvidemos. 

Yo siempre tuve un lado intuitivo fuerte, muy poco laburado de mi parte. 

Tenía sueños premonitorios, sensaciones de "acá no" y sensaciones de "pasó una cagada" desde adolescente. A  los trece años,  una de mis tías, la "bruja"; me enseñó a leer las cartas españolas. Y las veces que las leía, todos me decian que era buena. Siempre tuve la sensación cuando leía las cartas, que no eran solo cartas, eran piezas de un rompecabezas. Y como siempre pude entrever en las personas, aquello que ellos no quieren mostrar; leer las cartas era revelar eso que ocultaban y yo intuía. Mi escorpio natal, 100%. 

Luego con los años y la pandemia, aprendí e a leer el tarot de verdad; me compré libros, asistí a cursos y me permití leer a otros. Mis consultantes dicen que soy muy buena. Justo en una etapa de mi vida, donde decidí darle cabida a mi intuición y dejar de justificar con el razonamiento. 

Mis amigas del núcleo duro, muchas de ellas profesionales de las ciencias duras, están cada vez más esotéricas. Todas arriba de los cincuenta años. El momento de la madurez, de la sabiduría y de la conexión. 

Yo congelo gente que me molesta, para que me deje de molestar, también freezo situaciones y proyectos laborales que me joden las pelotas. Y hasta ahora, siempre me dieron resultado. 

Este último enero estaba a las trompadas con una mexicana del proyecto donde estaba asignada. Escalandonos mutuamente con los superiores ambas, y con la relación laboral rotísima. 

Habiendo escalado el tema  "mexicana" con todo el mundo laboral, la freezé. A las dos semanas, se fue de la compañia a trabajar a otro lado. Creer o reventar. 

La mala vibra que me da mi vecina la contrarresté con una ruda, que a los 3 meses de plantada, de un día para otro, se secó. La ruda puesta en la esquina que une ambas casas. Mi amiga, la bruja mayor, me dijo "agradecele a la ruda, porque te protegió".

Mi hermana menor me regaló un San Benito bendecido para proteger la casa, está sobre la puerta de entrada a la casa.

Al último auto lo rociamos de agua bendita de la basilica de Luján, luego de varios choques y roturas de cubiertas en un lapso de menos de un año de haberlo sacado de la concesionaria. 

Rituales y amuletos mediantes, nos vamos volviendo cada vez más brujas. 

Ayer en la sobremesa de asado de domingo, la hija de mi marido me preguntó por algo que yo sabía que tenía guardado en algún lugar, pero no recordaba donde. 

Estuve el resto de la tarde buscando lo que la hija de Alguien me pidió, y en esa desesperación de combatir la demencia senil de mis olvidos; encontré cosas que en las quichicientas mudanzas que tuve de Buenos Aires a acá en los últimos cuatro años; no había registrado que había traído. Cosas que no recordaba haber guardado: las cartas y los e mails impresos del Gordo. 

Encontrarlos fue como haber descubierto un libro de magia negra en el paraíso. 

Leer las primeras oraciones de cartas y correos electrónicos que sabía de memoria, fue abrir una puerta a una oscuridad espantosa de mi vida, que me dio un terrible rechazo. 

Con un brote, busqué a mi marido para preguntarle si ya había limpiado la parrilla, porque necesitaba prender el fuego otra vez. Me dijo que había limpiado todo. Me preguntó que me pasaba, me veía muy alterada.

"No quiero que esto esté bajo el techo de esta casa, son las cartas del gordo hijo de mil putas, psicópata de mierda, que Satán nunca lo suelte del Averno, donde se lo llevó".

Alguien prendío el fuego, tomó las cartas y las quemó. Ver las llamaradas de fuego quemando todo ese pasado de mierda, del que me querría olvidar para siempre; pero que por otro lado, sin el; hoy no tendría las herramientas para apreciar todo lo bueno que me dio la vida; fue realmente catártico. 

Que el amor de mi vida prendiera fuego lo último que quedaba en recuerdos materiales, de lo que fue el período más oscuro de mi vida, no tiene precio. Y que me abrazara después, tampoco. 

Al rato, mientras Alguien se bañaba encontré el último e mail impreso del Gordo, el último contacto que tuve con el en diciembre de 2007; luego que el intentara ubicarme a través de conocidos en común y que yo les dijera que no le pasaran data mía. El mail donde le digo que yo lo perdonaba, que me perdonara, y que se olvidara de mí. Junto con eso encontré notas de revistas pedorras escritas por la pseudo periodista nunca recibida de su ex mujer. Unas notas de mierda; que las guardé para reirme de la clase de boludas que también le gustaban a este hijo de puta. Otra víctima más (y peor que yo, porque le hizo un hijo), de este terrible narciso de manual. ¿ Que culpa tiene la boluda para que me ría de ella? Ninguna, una pobre mina. Ahí fui a quemar lo que quedaba, la fogata fue más chica, tal vez el odio por lo que quemaba era menor, pero fue hermoso ver al fuego consumir los vestigios de un pasado doloroso que me marcó como el mismo fuego que estaba mirando. 

Algún día, cuando tenga tiempo y ganas, escribiré de este personaje nefasto, malo, hijo de un vagón lleno de putas; que le jodió la vida a tantas mujeres. 

Por ahora, no me siento tan vieja como para escribir mis memorias. 

Dejo este divertido capítulo de Friends donde las chicas hacen el ritual de quema de cosas de "ex" novios. 

miércoles, 16 de abril de 2025

Fingiendo demencia

 


Hace unos años atrás la hija de mi marido, usó esta frase y entendí por su edad, que era una frase usada por un grupo etario mucho más joven que el mío.

Y en el contexto que lo usó, lo entendí perfectamente y me encantó. Son esas frases que por más que no las estemos usando a diario, se nos pegan de los más jóvenes, por lo certeras y graciosas. Y a partir de ahí, sin querer hacerme la pendeja, la empecé a usar, porque me parece maravillosa.

Yo igual podría hacer una salvedad y usar también, fingir imbecilidad, o fingir debilidad mental o subnormalidad. 

Luego recuerdo a mi papá, que fue diagnosticado con demencia senil en sus últimos años de vida, recuerdo sus lagunas mentales, la impunidad con la que decía las cosas y sobre todo, la pérdida de memoria al corto plazo, y fingir demencia ( o por lo menos, una clase de demencia), está bien aplicado. 

Acabo de encontrar esto en un artículo de internet que me pareció maravilloso: Quizás finger demencia es el nuevo nombre de la indiferencia, la insensibilidad, la irresponsabilidad o el temor para justificarse. Hacerse el que no ve algo que lo complicaría, lo comprometería, lo afectaría, lo amargaría, lo forzaría a tomar partido o hacer algo urgente para resolverlo. y así excusarse de no hacerlo. 

El artículo sigue, habla de las demencias en general y sigue por otro lado. Digamos que fingir demencia es "hacerse el boludo", hacerse el que "acá no pasó nada";  y poner cara de perro que se lo estan culeando. 

Vivimos en una sociedad, que está demasiado ocupada en ver lo que le pasa al otro, imitarlo, criticarlo, en vez de ver para adentro y analizar que nos está pasando. Fingimos demencia en el trabajo, con la familia, con los amigos, con el vecino y hasta que no nos acorralan, a quemarropas; si pasa, pasa. 

Y hablo en plural, porque es un modo de sanidad mental, a veces fingir demencia. En el trabajo trato de fingir demencia el 100% de las veces, y de ese 100, 85% no puedo. Pero les cagué un 15% de responsabilidades que no me corresponden ( o si), pero con la saturación mental que manejo, ganarle hasta un 2% es negocio. Digamos que en el laburo es donde más finjo demencia. 

Y después está ser una persona vieja, experimentada e increiblemente intuitiva. Eso hace que sepa muchas cosas, antes que ocurran o cuando están ocurriendo; y así y todo, finjo demencia. Porque a los demás no les gusta saber, que vos sabés lo que ellos no quieren que sepas. Pero vos lo sabes porque sos bruja, y luego lo terminas confirmando. Estoy aprendiendo a fingir demencia con esto.

Aprender a fingir demencia en muchas cosas nos ayuda a poder convivir en sociedad, porque no puedo ir por la vida diciendo lo que pienso y siento todo el tiempo. Antes lo hacía y no me iba muy bien que digamos. La Licenciada F me decía, Mariett lo que tenes que hacer es aprender a hacerte la boluda, no ser boluda, porque boluda no vas a poder ser nunca. Pero no está bueno que le marques a todo el mundo que sabes lo que ya sabes; porque la gente no quiere que lo sepas. (Fingir demencia de alguna manera). 

Vivo en un pueblo hiper chico, donde todo el mundo me conoce y yo no conozco a nadie. Marcarle a todo el mundo a quien no soporto, o decirlo todo el tiempo, no me ayuda. Esto no es Buenos Aires, y hay mucha gente que no la trago, pero finjo demencia. Por convivencia básica. 

Finjo demencia con mi familia de origen, para mantener la relación en buenos términos, porque no puedo decirles todo el tiempo lo que pienso de ellos. Mi última explosión familiar, me costó una contractura cervical hace 2 semanas más una gastritis medicamentosa por los analgésicos (actualmente). Fingir demencia, a veces es beneficioso para la salud. 

Finjo demencia con mi marido en cosas de convivencia y otras más trascendentales. A veces cuando el amor pesa más que lo que nos jode o nos jodió; fingimos un poco de demencia. 

Y lo más gracioso, es cuando me doy cuenta que los demás fingen demencia. Cuando te están cagando en la cara con plata o propiedades, y se ofenden cuando les pones los puntos. O en todo caso, cuando les pones los puntos, se hacen los que se les pasó lo que les estas marcando. Fingen demencia. 

Cuando le dejás de dar bola a gente que se decía tu amiga, y fingen demencia. Porque no fingirla es hacerse cargo de las cagadas que se mandaron hace mas de 20 años atrás. 

No fingir demencia nos obliga a:

  • Hacer introspección para ver que nos pasa 
  • Dejar de mentirnos
  • Hablar con un otro (si nos interesa de verdad)
  • Hacernos cargo de algo que no queremos hacernos cargo (responsabilidad, error; macana o flor de cagada)
Y para todo lo anteriormente mencionado, en este mundo, hay que estar un poco loco. Porque lo general, en lo que veo todos los días, la gran mayoría de los que nos rodean se hacen los boludos, y hacerse el boludo o fingir demencia, es la nueva "normalidad".

Les dejo un gran balada, la preferida de esta loca de mierda (como me dicen mis amigos y familia): 






miércoles, 12 de febrero de 2025

Te quedaste sin el pan y con la torta


 

El fin de semana pasado, en una ola de calor casi sin precendentes, terminamos con Marido de ver la segunda temporada de Envidiosa.

Se que hay mucha gente que no la mira, que no le gusta, que odia la actriz que la protagoniza, que le parece trillada. A mi, me chupa un soberano huevo. Por eso cerré el blog a comentarios. 

Focus! A nosotros, nos parece genial, y a mi hay cosas que habla con la terapeuta, que es como hacer un racconto de todas las charlas que tuve con mis diversos analistas, pero eso es tema para otra entrada.

También hay un punto que tocan, que me llegó personalmente. 

Su amiga "gay". 

Si no la vieron y la quieren ver, es un buen momento para no leer este post, porque voy a spoilear la serie.

Avisados!

Me reí muchisimo con los ataques de celos a la "íntima amiga" de su "intima amiga", onda, nadie es más amiga de Deby que yo.

Y al toque, antes que pasara, le digo a Marido, la amiga es torta. Obvio me mira con cara de culo, porque detesta cuando hago spoiler de libreto, solo porque deduzco antes que él.

Y me acordé de algo que me pasó que comenté en esta entrada.

Yo conocí a Pilar y a Virginia en la facultad, allá por el año 1990. 

De Virginia me hice amiga al toque tanto de ella y su grupete, que eran de un pueblo del oeste de la provincia de Buenos Aires. 

De Pilar, me hice amiga (no tanto como de Virgina) allá en 1992, cuando ambas nos atrasamos en la facultad. Pegamos buena onda y más de un amigo mío estaba caliente con ella. 

Ellas se conocían entre ellas pero no eran amigas, cada una tenía su grupo y yo estaba en ambos grupos de amigas. 

Hasta que todas nos recibimos, allá entre 1995 y 1997. Virgina en el 95, yo en el 96 y Pilar en el 97. 

Yo venía trabajando en la benemerita institución hospitalaria desde antes de recibirme, Virgina era concurrente de la misma y ambas empezamos a hinchar para que nos tiren reemplazos de guardia de vacaciones. Esas hermosas épocas de 20 y tantos años, donde trabajar 7x24 se nos hacía normal. No lo extraño. 

Una de nuestras compañeras de guardia fija se tomaba licencia por maternidad. Pilar venía para atrás con pegar un laburo que tuviera que ver con su título. Y a mi, se me ocurrió la idea de presentarla como candidata de reemplazo, ya que sabía que Virginia me iba a apoyar, porque siempre mejor malo conocido que bueno por conocer. 

Y allá, por 1998; se armó ese trío de jóvenes profesionales, que hacian guardia de sol a sol, y que eran las super amigas.

La cercania del laburo, el compartir tantas horas de guardia, de armados de guardia; de planeamiento; y al ser las tres jóvenes, disponibles y ávidas de trabajo, nos hizo famosas entre el grupo de profesionales y entre los residentes del hospital. 

Para 1998, yo ya estaba saliendo con El Gordo; y las chicas me escuchaban con sus idas  y vueltas. Pilar tenia un novio empresario gastronomico, con el que también iba y venia; y Virginia había tenido una historieta con un compañero de facultad nuestro; que la tenia medio medio. Y también había un residente pelotudo, que; como diría mi abuela; le arrastraba el ala. 

Era principios del año 2000. Virgina, yo, más una amiga de ella y una amiga mía; decidimos irnos de vacaciones a Porto Seguro.  A la vuelta, organizando el año, y en una juntada en mi departamento, empezamos a delirar con hacer alguna actividad cultural. 

Y la verdad, no se cual de las dos fue, que encontró en los avisos clasificados de un importante diario, que se buscaban voces para un importante coro nacional.

Allá fuimos, las 3 caraduras.  Yo había cantado toda mi vida en los coros de todas las escuelas, algo de formación musical tenía, pero no me daba el piné para semejante coro. Pero ahí estabamos. 

El director del coro era un hombre horrible; que rayaba lo burdo y bizarro con lo patológico. Creo que también eso nos tenía embelesadas. 

Quedamos las tres, Virgina y Pilar como mezzosopranos y yo, como soprano, mi registro de coros anteriores. 

Y acá es cuando yo creía que ellas se habían distanciado conmigo; los ensayos de coro por registro, que no eran los generales; y se hacían en casa los coristas. 

El grupo de las mezzo era más divertido, y el grupo de sopranos era infumablemente competitivo. 

Entre los ensayos del coro, mis problemas con El Gordo, que detonaron en el año 2000, empecé a sentir de a poco que ellas hacían rancho aparte; y que me excluían de muchas juntadas. 

Como soy muy perseguida, y estaba en un momento de mi vida en el que me la pasaba persiguiendo a mi pareja y a su amante; no tenía resto para desplantes entre amigas; así que me dije a mi misma; si  sienten que vos molestas, es porque estas infumable con tus quilombos. 

Tuve la peor crisis con el gordo en el invierno de 2000 y las chicas estuvieron siempre ahí para darme apoyo. Como muchas más de mis amigas de ese entonces. 

Pero para septiembre, yo ya me había comprado una computadora; había empezado a entrar a salas de chat y a conocer gente on line. Y ellas no estaban de acuerdo con eso. 

Meses más tarde empiezo mi cyber romance con El Gaita y unos meses después apareció El Paraguayo. 

Octubre de 2000. Ya para ese entonces me había ido de las guardias, estaba como jefe de guardia en una clínica privada chiquita, y solo las veía en el hospital los días que yo iba a la mañana y ellas se iban de la guardia. Y en el coro. Que dicho sea de paso, cada vez que terminabamos los ensayos generales; huían como ratas para no ir a tomar un café las 3, como usualmente  hacíamos. 

Recuerdo una tarde, bajando las escaleras del lugar donde cantabamos, cruzo al bar donde siempre nos encontrabamos, y tenía en la mano el libro de La Inmortalidad, de Milan Kundera, pero en ingles.

Lo recuerdo, porque otra compañera del coro me dijo: "áspera tu lectura, no te andas con chiquitas", mientras yo esperaba que ellas aparecieran en el bar y jamás aparecieron. Ya me había hecho fanática de Kundera, porque Virginia me había regalado La Insoportable Levedad del Ser, que en ese momento sentí que era la historia mía con El Gordo. 

Durante el 2001 seguimos viendonos en el coro, pero ellas estaban cada vez más distantes, sobre todo Pilar. Con Virginia, logramos hablar de tanto en tanto. En el 2001 fuimos a ver a tocar a algunos amigos del hospital que tenian una banda; y parecian mas amigables que en el coro, que se escapaban de mi. También se fueron de vacaciones juntas, y jamás me preguntaron si me interesaba ir. El viaje no era lo que mas me interesaba, pero me cayó como el culo que jamás mencionaran si quería ir. 

Un día yendo con el taxi a lo de mis padres, veo que Virgina estaba esperando un taxi en la esquina de la casa de Pilar a una hora extraña. Y mi cabeza retorcida se dijo, "¿no serán pareja?". Pero como yo estaba en un momento de sacar trapos sucios al sol en todas mis relaciones de mierda de pareja; me lo negué por cabeza prodida y me dije "es un montón Mariett, ves fantasmas en todos lados". 

En Septiembre de 2001 se casó una amiga de Pilar y mía de nuestro grupo de la facultad. Virginia no estaba invitada, y yo estaba en la misma mesa de Pilar. Era un hielo, parecía que no hubiesemos sido nunca tan amigas. Y cuando yo hice un comentario de algo de mi familia, empezó a atacar a toda mi familia. Realmente me pregunté a mi misma, que le pasaba.

Para mi el 2000, 2001 y 2002; son como un mismo año de 36 meses, porque tuve mil quilombos; así que no recuerdo cuando fue que Pilar se fue de gira a España a visitar a sus parientes, ni cuando Pilar decidió con su doble ciudadanía irse a  vivir a Barcelona; porque nunca me lo comentó y tampoco me lo dijeron mis amigas del mismo grupo que ella; me enteré por compañeros del hospital. Creo que fue entre 2001 y 2002, pero no lo puedo jurar. 

Lo que me llamó muchísimo la atención, es que apenas se fue Pilar con un trabajo asegurado en una universidad de allá y con la doble ciudadanía, Virginia se fue a los dos meses a probar suerte. Teniendo dos muy buenos laburos estables en Argentina, un departamento propio, y sin ciudadanía europea. 

Y ahí es cuando tooooodoooos mis compañeros del hospital, me dijeron "Mariett, vamos que nunca te diste cuenta!!! Son pareja!". No. No me había dado cuenta. Porque estaba encerrada en mis quilombos propios, pensando que la distancia que me habían puesto, era porque yo estaba haciendo algo mal. Que había algo de mí que no les gustaba, o que les molestaba. 

Tengo muchos sentimientos encontrados con esto. No se si yo hace 25 años estaba preparada para que me dijeran la verdad. Yo creo que no, porque sino, no se hubiesen comportado como se comportaron. 

Pero por otro lado, como amiga íntima que había sido de las dos (de hecho con Virgina viví un tiempo en su casa, cuando me fui de la casa de mis viejos después de una discusión grande con papá); me dolió que no intentaran acercarse. 

Y lo que no entiendo, es que todos los de ambos grupos de facultad, también lo sabían o lo sospeachaban; y yo como una gran imbecil pensando que me había mandado un moco y estaban enojadas conmigo. 

Hay compañeras del hospital que siguen en contacto con ellas; yo jamás pregunto. De hecho tenemos contactos en común en redes con Virginia, y le comenté una foto y jamás me contestó. Sino queres que sepa de tu vida, tampoco voy a preguntar. No se si siguen siendo pareja, lo único que se es que ambas viven en Barcelona y siguen viendose, de acuerdo a fotos que veo en redes de contactos en común. 

Les comparto una dedicatoria de Pilar en un libro que me regaló una noche que estabamos las 3 juntas, delirando, borrachas y ávidas por vivir nuestros treinta años.

Confieso que extraño las charlas que tenía con ellas.

ARRASTRANDO ZAPATOS

Ricardo Fainerman

En una noche de fábulas y vino tinto queremos dejar testimonio de algo que se dio y no por casualidad.

El destino nos reune y ojalá esto sea así por muchos años más.

Nos queremos mucho.

Mariett, Virginia y Pilar

22-02-2000





miércoles, 29 de enero de 2025

La Lentitud

 


Poco a poco se va desarmando mi antigua casa de Buenos Aires, aunque me cueste. 

Llevo 4 años viviendo en otro lugar, ya un año que nos mudamos a casa propia, y aún quedan los vestigios de los 22 años que viví en mi departamento de Buenos Aires. 

Alguien fue a Buenos Aires por trabajo y paró en el departamento, que actualmente está en obra para poder alquilarse. 

Y creo que de todas las cosas que me da más pereza mudar, está mudar mi biblioteca.

La biblioteca no es de las primeras cosas que llegó al departamento, sino que la encargué a medida a una arquitecta en el 2007; cuando en mi primer trabajo en la industria, estaba trabajando remoto como ahora. Trabajo que solo me duró un año y terminada la biblioteca, volví a trabajar en oficina.

Igual la biblioteca se lleno de todos mis libros (aunque nunca llegué a llevar  todos  mis libros de la casa de mis padres), y se fueron acomodando los que estaban en "la pila de libros", como le deciamos con G; a la montaña de libros que tenía tras la cortina de la ventana del living a modo de biblioteca. 

Finalmente la biblioteca se llenó, no solo de libros, sino de fotos, porta retratos, cajas con cartas de mi infancia y adolescencia; y  cosas de mi carrera y trabajo.

Una de las cosas que hice en uno de mis últimos viajes fue limpiar la biblioteca, sacar todo aquello que era basura, y dejar solo lo que me quería quedar. Fue un trabajo arduo, pero solo quedó aquello que me quería traer a mi nueva casa. 

Alguien trajo hace una semana dos cajas de libros de la  biblioteca aún  no mudada. Yo venía trayendo libros en cuotas. 

Y recién, revisando lo que había traído alguien, encontré este libro. 

Una de mis tías, que falleció hace un par de años, era una ávida lectora. Creo que no conocí a una persona tan de cerca que comprara tantos libros. Su casa es lo más parecido a una biblioteca gigante. En su casa vive ahora una de mis hermanas, y le pedí que no tire los libros. Los libros fueron guardados, donados, yo pedí algunos. No me podía traer todo y me dio mucha pena que los regalen, pero la gente ya no lee, y a mi me faltan 5 años para jubilarme y tener todo el tiempo del mundo para leer ese volumen de libros. 

Mi tía, me había "prestado" una colección importante de libros de Milan Kundera, mi autor favorito. Y fue de las cosas que no devolví y me quedó de legado. 

Entre ellos el que ilustra la portada. Libro que leí por la mitad y abandoné, vaya uno a saber porque. 

Lo gracioso es que dentro del libro ( y no se como...) encontré tres boletas de la UCD de las elecciones del 08 de septiembre de 1991, para gobernador y diputados provinciales por la provincia de Buenos Aires. Supongo que las boletas eran de mi tía, porque yo en ese entonces vivía en Capital y no votaba en PBA. De hecho jamás voté en provincia de Buenos Aires.

Las boletas, que no sabemos de donde salieron; tienen en su reverso un texto escrito con mi letra.

No tiene fecha, no tiene referencia, y no tengo idea que quise escribir. 

Pero antes que el libro, o las boletas se pierdan, lo copio acá. 

A modo de documento.

Es la llave de entrada en medio de la turbulencia, se cierra y capaz que se vuelve a abrir, pero siempre queda un esbozo de esa entrada, como un ojo que mira desde el cielo, separando la calma de la tormenta, la luz de la oscuridad, el calor del frío. 

Podría referirme a mil cosas, pero es simple, tan simple como mirar el cielo y saber que hay espacios de transición entre dos mundos, entre dos estados, entre dos períodos.

El hueco se cierra, es maravilloso, pero a la vez se abren otros huecos, más celestes, menos tormentosos, y se abren otros y otros y otros y otros...

Y mientras se abren imagino que puedo volar, subir levitando y traspasarlos, sintiendo la mágica sensación de estar entre dos mundos.

Dos mundos diferentes pero no así uno mejor que otro.

Un mundo de colores brillantes y otro de colores persistentes, uno mundo de olores refrescantes y otro de olores penetrantes; un mundo en movimiento sin fin y otro más aletargado. 

Pero ambos llenos de sonidos, llemos de música, llenos de vida.