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jueves, 14 de noviembre de 2024

November rain

 


Todos los días de mi cumpleaños, en estos 54 años; llovió. Empecé a darme cuenta de eso a los 8 años, cuando tuve el primer cumpleaños que tuve registro de lluvia. Mi primer cumpleaños en Buenos Aires. 

De mis cumpleaños antes de los 8 años, tengo registro de dos de ellos en Azul y nada de registro de los de Bahía Blanca. 

Cumplo años en Noviembre.

Y cuando viví en Salta, llovió. Y ahora que vivo en Corrientes, tengo pronóstico de lluvia. 

Siempre llueve, aunque sean dos gotas, pero llueve. 

El año pasado en Villa La Angostura, donde lo pasé, nevó. Que es lluvia solidificada. 

Bueno, es primavera. 

Igualmente Noviembre es maravilloso. Ya hace tres años que me mudé de Buenos Aires, en donde viví casi 42 años. 

Noviembre en Buenos Aires es  maravilloso. 

Ya en Octubre, Buenos Aires tiene 3 indicadores de primavera. 

  1. Los vendedores de jazmines, mi flor preferida. El olor a jazmín me recuerda los veranos en Azul, en el jardín de la casa de mis tías, donde no había responsabilidades, era todo diversión, vacaciones y verano. El olor a jazmín asociado a historias de mis tías, miles de novelas, pileta y vacaciones. Mi padre era alérgico a los jazmines, y hasta que no me mudé sola, no pude comprar jazmines para perfumar mi casa. Este año planté en el jardín de nuestra nueva casa un  jazmín, pero al pobrecito lo agarraron las hormigas otoñales, las miles de heladas y feneció hace semanas. 
  2. El canto del zorzal a las 4 am de la mañana. Nada más indicativo de la primavera/verano, que el canto de ese pájaro antes del amanecer. Puede llegar a ser pintoresco, menos cuando estás de guardia, tu turno termina a las 4 am y el puto pájaro no para de cantar...Acá en Corrientes pensé que no había, porque como estoy en medio del campo hay miles (algún día los voy a listar), y no lo había escuchado aún, hasta que lo escuché unos días atrás. 
  3. El JACARANDÁ, que en Buenos Aires es una maravilla. Buenos Aires teñida de lila en noviembre es una de las cosas más lindas que he visto, y un indicador, que un cumpleaños más se acerca. Acá en en NEA, tenemos Agosto/Septiembre en igual intensidad con los lapachos fucsias, pero Septiembre no es mi mes. Así que sigo bancando los noviembres porteños a todo lila. 

Les dejo un par de fotos y links de IG para que disfruten del JACARANDA a todo color. 
Maria Elena Walsh nos canta que es celeste, aunque todos sabemos que no lo es.





viernes, 8 de noviembre de 2024

La Señora del Doctor

Mi generación y un poco las que me siguen en edad (entre los 50 y 40 años) lidiamos toda la vida con la educación impuesta por nuestras madres de no dejar de estudiar, de tener un trabajo, de ser independientes, y a parte de conseguirte un buen marido. 
 Una vara altísima para los veinte años; o casi diría hasta los 30 años; porque es bien sabido por mucha gente, que conseguirte "un buen marido", es toda una carrera en sí. 
 Nuestras madres se referían a un candidato profesional, en lo posible buen mozo (o que nos agrade); y que tenga un buen trabajo o un buen "futuro". Lo que muchas de nuestras madres olvidaron, es que hacer las dos cosas al mismo tiempo, es dificilisimo.:
1-Estudiar una carrera universitaria y conseguirte un buen empleo. 
2-Conseguir el buen marido, con todas las aptitudes arriba descritas. 
Muchas de nosotras, enfrascadas en el ítem número 1, nos olvidamos que la 2 era una carrera en sí. Algunas conocidas y amigas mías, pudieron con ambas; pero debo decir que son las menos. Las que nos focalizamos en 1, nos costó un huevo 2. 
Y las que se focalizaron en 2, jamás estuvieron interesadas en 1, ¡digamos todo! 

 De todas las profesiones de candidatos a 2, la de "Doctor" es una que genera altas fantasías. 
 Cuando me refiero a Doctor, me refiero a médico. También están los abogados, que se hacen llamar doctores, los odontologos, bioquímicos y los Doctores de verdad; los que sí hicieron el doctorado. 
 Creo que la fantasía del médico está en el top five; o por lo menos lo estaba cuando yo era una veinteañera. 
Hoy, transitando la mitad de la cincuentena; y habiendo trabajado con médicos por más de 30 años; solo unos pocos llegan lejos; por sus propios méritos. Poquísimos son brillantes, y después, en el común de la masa de médicos, el 99% son muy mediocres. No es por desmerecer a nadie, pero es una carrera difícil, mal paga, que les exige formación permanente; y a la mayoría les pagan miseria. Sino son "hijos de" un famoso médico especialista en algo, les cuesta muchísimo llegar lejos y tener un renombre y un buen ingreso. 
 Como siempre, lo digo desde el amor; ya que 3 de mis mejores amigas son médicas; y ninguna ejerce hace décadas; laburan en la industria como yo. 
 Volviendo al tema de la fantasía; le debemos a Hollywood mucho ratón femenino. Médicos (ER, Greys'Anatomy); Abogados (Boston Legal, Suits); y militares/pilotos de avión (Reto al Destino, Top Gun); en algún momento de nuestra juventud; ocuparon parte de nuestras fantasías. 
En mi haber tengo un abogado penoso: este.
También tengo un piloto de avión de línea comercial, del que nunca hablé en este blog, porque lo dejé por un médico. 
Y médicos tengo algo así como uno de cada especialidad. 
 Yo de todo culpo a Hollywood. 

 Bueno,  a Flora le vendieron cuando era chica, la misma fruta podrida que a mí con respecto a ser la Señora del Doctor, con la diferencia, que yo soy Doctora y Flora solo quería ser Señora De. 
 Flora es como dice una de mis hermanas, tiene todo para ser "la linda", pero no lo es. Es alta, flaca (bueno tiene problemitas de alimentación); rubia y de ojos celestes. Esto en mi infancia significaba "ser linda". Pero la adolescencia y la juventud son crueles, y si los rasgos de tus progenitores son toscos, ni la altura, ni la delgadez extrema por no alimentarte, ni tu pelo y ojos claros, te salvan de tener cara de caballo. Lo bueno de Flora, es que ella sigue convencida que es líndisima.
 Y así andaba convencida que iba a salvar su vida casándose con un Doctor. Tuvo varios novios; pero se casó con un Doctor, hijo de un Doctor con Renombre. Estos son los peores; porque viven a la sombra del nombre del padre; y aunque superen a su padre, el Renombre no lo hicieron ellos. 
Podría listar acá varias cartillas de obras sociales y prepagas. Pero nos vamos a concentrar en el marido de Flora. Un bueno para nada. La vida lo había dotado de inteligencia pero el vivir a la sombra del padre, le opacaba todo. El padre le manejaba la vida, profesional y un poco la personal también.
 Y el marido de Flora era un vende humo. Le gustaba la joda, las putas y la merca más que el dulce de leche. 
 Flora compró el combo como loca; le encantaba el Doctor para marido. Había tenido otros novios, pero este le calzaba justito. Era mucho más alto que ella, que era un tema, porque con su altura no podía darse el lujo de salir con algún petiso. 
Con el tiempo, Flora se dio cuenta que el Doctor, hijo de; no era ninguna eminencia, que muchos laburos los pegaba gracias a la red con la se conectaba el padre. También se dio cuenta que el Doctor estaba muy cómodo viviendo de prestado en un departamento de la familia, sin proyectar una casa para ellos. El doctor vivia de guardia, cubriendo baches y haciendo de secretario de su papá. Pero lo peor de todo, es que al Doctor le encantaban las minas y la merca. O la merca y las minas, no sabemos en qué orden. 
Flora ni bien se casó se apuró por quedar embarazada; pero la vida le jugó una mala pasada; y lo perdió. No esperó ni a los 3 meses, que se volvió a embarazar, esta vez llegando a buen término.
 El doctor hijo de; parece que no hizo mucho caso del estado de las cosas; y siguió haciendo su vida. Ir a esquiar con sus amigos merqueros; voltearse minas en cada guardia que tenía; era parte de hacer su vida; y ni el matrimonio, y mucho menos la paternidad; le impidieron seguir con su vida. 
El tema es que se estaba volviendo grande; no le llegaba ni a la uña del dedo gordo a su padre (convengamos que su padre tampoco le dio mucho lugar nunca); y lo que fue divertido a los 30, pisando los 40 se vuelve patético. Más para la pobre Flora que trabajaba poco y nada y tenía que mantener a una criatura pequeña. 
 Flora volvió a trabajar como freelance y dejó al doctor adicto a las mujeres y a las drogas solo con su alma en pena.
 A Flora se le desmoronó el cuento de la Señora del Doctor. A pedazos... 
Flora empezó de cero, con la criatura a cuestas; pero como escribí al principio de mi post; la que está programada para 2, difícilmente se dedique a uno. 
 Y Flora entonces se consiguió otro marido; de la onda del Sr P. El Segundo Marido de Flora era divorciado, con un muy buen puesto de trabajo; y mucha plata. Flora no dudó dos segundos, y le hizo un hijo a su segundo marido. De esta manera se aseguró no volver al punto 1 con casi 35 años. Y Segundo Marido parece ser mejor madera que el Doctor hijo de; y medio que adoptó a la primer creatura, bancando hasta los deportes y hobbies caros. 
Flora ahora hace tortas y las vende por redes sociales. En un barrio cerrado, aclaremos. 

 Conclusiones: Items 1 y 2 son excluyentes. 
 ¿En un mundo donde las mujeres ya podemos hacer lo que se nos canta el culo, desde ir a la luna, hasta ser presidente; buscar hombres que te paguen los vicios de alto mantenimiento; no califica un poco de prostitución?