pormenores de una mujer de mundo... (Toda similitud con alguna realidad es pura coincidencia)
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miércoles, 29 de agosto de 2012
Graduados
Epa! No se asusten que no voy a hablar del fenómeno de esta serie, aunque no me la pierda nunca.
Tenía pensado hacer una entrada sobre otro tema, pero me invadieron las sensaciones.
Este fin de semana, el domingo, me llega un mail de una ex compañera de secundario, que se juntaban algunos de los chicos del colegio, con algunos de los cuales tengo contacto, con otros no, en el restaurant de Palermo (los dueños son amigos de una amiga) donde me junto siempre con mis amigas del alma.
El mensaje era para ir juntándonos y organizar porque este año a fin de año cumplimos 25 años de egresados.
Veinticinco es un SEÑOR NUMERO.
Hay lectoras que me siguen que ni siquiera tienen 25 años de edad y yo cumplo 25 años de colegio.
Iba a ir; pero a último momento mis ovarios me pasaron una mala jugada y eso sumado a que "me tentaba" más quedarme en casa, hizo que no moviera el culo para salir.
Hoy, toda una movida de re encuentro cybernético, donde se piden fotos escaneadas de cuando estábamos en el colegio.
Abro la cajita de fotos, encuentro fotos de cuando tenía dos años en la playa, las escaneo para joder a "Alguien", y después me puse a escanear fotos de fiestas de colegio, del viaje de egresados, de juntadas en las casas, y me acordé de toda esa época feliz y me dio mucha nostalgia.
No porque no esté feliz ahora, sino porque uno sale de la adolescencia a la vida a los 18 años con tantas expectativas y de repente me veo ahora y muchas veces pienso ¿que hice?.
A esa pregunta tengo mil respuestas...; pero comparadas con los delirios que tenía a los 18, siento que no se si esto es lo que yo quería a esa edad.
Noche de verano, en la quinta que alquilaban los padres de mi amiga F, todos los veranos, esperando el amanecer, el verano de cuarto a quinto año, estábamos F, El Sr P y yo.
La consigna era decirnos cada uno lo que pensábamos que íbamos a ser a los 40 años...
Sr. P: vos Marietta, vas a ser la típica mina que se case joven, vas a putear porque no vas a terminar de estudiar lo que querés estudiar, vas a tener dos o tres chicos y como te vas a frustrar vas a terminar separándote.
Mariett: vos realmente crees que ese va a ser mi futuro?? (ofendidísima, porque siempre creí que había nacido para ganar)
Sr. P: si, te hacés la independiente, pero en el fondo sos como todas. Vos como me ves?
Mariett: y vos con tu capacidad para el laburo, no creo que llegues a más que empleado administrativo de un Banco...
Como explicarles que ninguno de los dos le pegó absolutamente con nada.
Como explicarles que mirar fotos y ver todas las posibilidades que tenés a los 18 años y verte a los casi 43 pirulos y haber desperdiciado muchas de ellas, por más que ya no jodan, trae nostalgia.
Nostalgia de todo lo que pudo ser y no fue.
No en vano la tira que titula este post tiene tanto éxito entre la gente de más de 30 años.
A todos nos pega el denominador común....esa unión con un montón de gente que ya no tenemos nada que ver, en que compartiste una parte de tu vida, cuando todo era posibilidades y esperanza.
Sorry, pero hoy, me pintó el viejazo...
viernes, 24 de agosto de 2012
Realidad vs. Fantasía
A veces me pregunto si las casualidades existen. Muchas veces creo que sí, y otras veces creo que no.
Hace exactamente un año atrás; el 24 de Agosto de 2011 escribí el post Fantasía vs Realidad.
Cuando las cosas se nos hacen difíciles solemos refugiarnos en las fantasías para que la realidad se haga menos pesada, dolorosa o complicada. Eso empecé a hacer yo un año atrás cuando mi realidad era dolorosa y me sentía estancada en toda mi vida.
Tres meses más tarde volé un poco más y describí la realidad que soñaba...en este post: Fantasía II vs Realidad Embolante. Las cosas habían cambiado bastante en mi vida y no "casualmente".
Diría el Bambino Veira, "la base está"; pero hubo un detonante para que mi realidad mejorase. Igual mi realidad, mejorada, no era la que describía en el post, y distaba mucho de serlo.
Un año más tarde, casualmente o no, me dí cuenta que mi realidad, hoy 24 de Agosto de 2012; se asemeja bastante a lo que escribí en Noviembre.
Y te contesto a tu pregunta: Está bueno hacer realidad las fantasías?
SI, está bueno.
La realidad siempre se va a complicar por algo. Mutemos nuestras fantasías por otras...y solo dejemos que el destino haga sus jugadas para que nos las siga cumpliendo.
Total tiempo para pensar en nuevas fantasías, siempre hay.
Y yo creo que la casualidad, a un año del primer post de Fantasía, NO EXISTE...
domingo, 19 de agosto de 2012
No está bueno...
Yo critico a todos los bolufacebook porque soy otra más.
Y me encanta chusmear lo que postea la gente. Y sacar mis propias conclusiones.
Y de todo el recorrido que vengo haciendo estos últimos días me dí cuenta de algo...
Darte cuenta que tenés un ex novio que se parece a Mr Bean no está bueno.
Darte cuenta que tu ex novio el que te desvirgó posteó una foto en su caralibro arriba de una maquinaria agrícola y su panza colgante lo hace ver como una estatua de Buda, no está bueno.
Darte cuenta que tu último ex novio está a punto de pasar a la obesidad mórbida por el exceso de cerveza artesanal, no está bueno.
Darte cuenta que a tu ex novio, el que más infeliz te hizo, se le volaron la mitad de las chapas y no lo asume luciendo pelada a medias, y que el ojo virola lo tiene más virola que nunca, no está bueno.
Darte cuenta que tu ex novio del colegio secundario está cada vez más flaco porque su mujer es evidente que se come todas las porciones de él, no está bueno....
Darte cuenta viendo las fotos porque todos son "ex" no tiene precio....
Para todo lo demás, existe Caralibro!!!
miércoles, 15 de agosto de 2012
A calzón quitado!
Cosas importantes y deseos me resigné a varios, y desde que me resigné aprendí a ser feliz con lo que hay. Y mi vida se tornó mucho menos complicada.
A las boludeces no le doy mucha pelota; simplemente porque son boludeces y podía vivir sin ellas antes, más aún ahora.
Por ejemplo, siempre quise un novio que me regale (nos regale) un viaje romántico a algún lado "lindo". Nunca lo tuve, siempre fueron lados que les convenían a ellos, donde había amigos, familia, o simplemente era tan complicado arreglar viajes de a dos, que me terminaba hinchando las pelotas y me iba sola. Y me resigné y no necesito novios invitadores de viajes románticos al Caribe, a la Polinesia, o simplemente a una cabaña en Mar de las Pampas a "no salir a ver el sol".
A veces me pregunto si no fue que toda mi vida cedí demasiado...y tendría que haber sido un poco más perra. Whatever, ya no espero más nada de nadie.
Y otra cosa que siempre quise fue una pareja que use "boxers lindos". A ver, no es nada del otro mundo, o no?
No quiero hacer la lista de los tipos con los que estuve, porque son muchos más de los que creo, seguro. Pero ninguno de ellos, ni siquiera "mis parejas importantes" me dieron el gusto de comprarse un boxer divertido y lindo.
Siempre esos slips horribles de color gris, blanco, celeste...
Algunos se ponían una pila y usaban slips tipo shorcito, porque los otros (sacando el amor que una pueda tener o el grado de calentura) realmente me bajan muchísimo la líbido.
Recuerdo al Gordo con sus slips espantosos con el culo caído. Al Paraguayo con sus boxers raídos de colores lavados, porque no tenía plata y le he visto algunos hasta con agujeros. Los slips de Fracalooser, que tenía un ORTO impresionante, pero no dejaban de ser slips. Los slips de Cerdo, que se los compraba su mamá "porque ahora que salís con alguien no podés andar con esa ropa interior" (contado por el...)
Los boxers aburridos de viejo de Su Ancianidad.
He tenido dos novios que no usaban ropa interior....(estemmmmm)
Los boxers blancos todos iguales de Freak, iguales a los de Juan Doble Apellido, los slips que le hacían el culo más caído aún al Fotógrafo Demente. Los slips tipo shorcito de mi vecinito F (igual todo le quedaba bien, porque es un tipo HERMOSO con un cuerpo HERMOSO).
Los slips horribles y caídos del Cabezón.
Y me di por vencida, nunca nadie se puso un boxer lindo. Es más he regalado boxers lindos (de esos que vos te pondrías de shorcito) y nunca los han usado.
Con el tiempo me resigné y creo que al único que le regalé boxers divertidos es a uno de mis cuñados, porque mi hermana me lo "sugirió" cuando le pregunté que regalarle para un cumpleaños.
Hago un llamado a la solidaridad; queridos hombres, a las mujeres nos importa la ropa interior, tanto como a ustedes.
Yo gasto fortunas obsenas en Victoria's Secrets, creo que me merezco un boxer con dibujitos, o no??
Y ustedes chicas, que prefieren??? Les importa???
O soy la única demente que se fija???
domingo, 5 de agosto de 2012
Será nomás???
Hace un par de años atrás mi amiga T y yo estábamos en casa tomando mate y comiendo algo rico, y nos pusimos a hablar de cosas viejas, y de cosas de ese momento, a reírnos de lo que nos había pasado, de los que nos pasaba, y de todo en general.
Que yo toda mi vida he sido muy payasa, no es novedad. Siempre laburé de "clown" en casi todos los grupos de amigos que tengo, siempre he sido payasa con mis parejas y con mi familia.
Ni hablar con mis sobrinos.
Es parte de mi forma de ser, de mi esencia, de "mi estupidez".
Ese día T cuando estábamos llorando de risa me tiró una frase: "Mariett lo que vos necesitás es un hombre que se enamore de tu estupidez"
Yo: "no te entiendo"
T: "si, de tu estupidez, de estas cosas que hacen que todos tus amigos nos podamos reír con vos, a parte de todo lo bueno que tenés, de la estupidez que hace que veas las cosas siempre con humor, de que te rías de casi todo lo que te pasa..., de tus payasadas, de como sos vos de toda la vida"
En definitiva hablaba de mi "esencia".
Recuerdo cuando el Sr. P me decía tras veinte años después de haber estado de novios, que yo había sido fiel a mi esencia, que no había cambiado. Yo argumentaba que si, que había cambiado. Pero el decía que no, que mi esencia seguía intacta. Que había cambiado actitudes.
Recuerdo que una de mis amigas del colegio me envió un mail hace unos meses diciéndome lo mismo.
Mi "estupidez" sigue intacta.
Creo que todos pretendemos que el que tenemos enfrente se enamore de "nuestra estupidez".
No es fácil, para enamorarse de "la estupidez" de otro, hay que encontrar a un otro muy auténtico, que no te venda fruta podrida. Que sea tal cual es con vos. Fallado, como todos. Con defectos, vulnerable.
Que esa vulnerabilidad y sus defectos lo vuelvan más humano y por eso lo queremos más aún.
Que sea capaz de decirte "no puedo".
Que sea capaz de decirte "tengo miedo".
Que sea capaz de pedirte ayuda.
Que no tenga miedo a escuchar tus "te quiero" porque es esa persona la que te lo dice antes que vos lo digas.
Y que te quiera por lo mismo a vos, porque vos no siempre podés, sos imperfecta, celosa, tenés miedo de volver a apostar, y te apoyás en el.
Porque pueda pasar el tiempo y a pesar de las adversidades, de las cosas difíciles que les pasen a ambos, las cosas entre ambos solo los ayude a crecer.
Que ninguno ocupe un espacio vacío aunque el espacio esté. Que si lo ocupa sea porque quiera que seas vos y no otro/a el que esté ahí. Porque quiere "tu estupidez" y la de nadie más.
Y así hablando de la teoría de mi amiga T, de bueyes perdidos, del pasado, de los miedos, de los deja vu, de las incertidumbres que todos tenemos solo aparece....
será que me enamoré de toda "tu estupidez"
Y los miedos, los deja vu, el pasado, los bueyes perdidos, las incertidumbres, las circunstancias que a veces son adversas queda en la nada....
Alguna vez lo dije, la felicidad son esos momentos en que te sentís reconocido sin esperarlo, solo por ser vos.
Si, yo también me enamoré de toda tu estupidez.
Cuando alguien te patea los dientes, a veces el que te da la mano para que te pares y te los arregles es la persona que menos te lo esperás.
Yo no se quien me lee, se que son muchas más personas de las que creo.
Por eso voy a hacer un agradecimiento público, porque nobleza obliga.
Cerdo: no se si me lees, no lo creo. Alguna vez te dije que las cosas en la vida pasan por algo, que yo había entrado a tu vida a darte la mano para levantarte, pero que no sabía que tenía que aprender yo con vos.
Y lo aprendí. No se puede amar a alguien que no te quiere por tu esencia.
Aprendí que para querer de verdad hay que conocer de verdad y eso es tiempo. Y paciencia.
Que tengo que darle bola a mis instintos.
Y que si me hubiese quedado luchando por "cumplir con tus expectativas" y callándome la boca siendo alguien que no soy, no hubiese sido fiel a mi misma.
Que vos nunca reparaste en "mi estupidez". Y mi error fue creer que yo podía lidiar con eso.
Aprendí la diferencia del deslumbramiento de alguien nuevo en tu vida a aceptarlo con "toda su estupidez".
Aprendí que no hacen faltas promesas incumplibles, proyectos de ningún tipo o ponerle un rótulo a una relación, para estar con alguien.
En definitiva, maduré. Por eso, gracias. Porque fuiste el detonante para marcar la diferencia.
Porque yo necesitaba que pases por mi vida para aprender que de a dos es mejor. Aunque no fuera con vos.
Y a todos, la vida nos va conmoviendo, con golpes y con cosas buenas.
Nada pasa porque sí, de todo se aprende algo.
Y a veces cuando creemos que no necesitábamos un golpe más, nos equivocamos.
viernes, 3 de agosto de 2012
Se invierten los roles...
Una vez más abro este espacio para publicar historias enviadas por los lectores. Esta vez Mario, gracias por compartir una historia que me dejó pensando en la locura actual.
Espero que la disfruten tanto como yo.
Buen fin de semana a todos!!!!
Marietta
______________________________________________________________
Esta
historia me la contaron la semana pasada y me gustó o llamó la atención por la
inversión de roles que podrán apreciar. No quiero adelantar nada para no
arruinar el final. Ya van a ver.
Me
la contó uno de los protagonistas, quien me autorizó a publicarla con los
cambios de nombres correspondientes y previa lectura para dar su consentimiento.
Cumplidos esos trámites, con ustedes, la historia.
--- o ---
Como
todos los días, Gerardo abrió su Facebook para enterarse de las novedades. Le
llamó la atención que tenía un pedido nuevo de amistad. Lo abrió. Era de una
tal Corina Bellati. Él no conocía a nadie con ese nombre y su política era la
de rechazar automáticamente las invitaciones de desconocidos. Pero, fue sincero
consigo mismo, Gerardo hacía rato que se había separado de su esposa y salvo
una fugaz relación con una ex novia de la adolescencia, no había vuelto a tener
contacto con mujeres. ¿Y si la tal Corina era una oportunidad que se cruzaba en
su vida?
Prudentemente,
antes de aceptarla, le mandó un mensaje preguntando de dónde se conocían. La
respuesta fue totalmente inesperada:
“Gerardo,
soy Pilar Soriano, fuimos novios hace mucho. Para el Facebook uso mi segundo
nombre y el apellido de mi abuela para que no sea fácil encontrarme. ¿Te
acordás de mí? ¿Cómo andás?”
Pilar,
Pilar... el buscador mental de archivos de Gerardo se activó y empezó a pasar
rápidamente las fichas. Sí, se acordaba lejanamente de ella. Habían salido poco
más de un año. Era una de las tres mujeres con las que Gerardo había llegado a
comprar muebles con la idea de casarse. Dos veces tuvo que malvenderlos. Pilar
había sido una de esas dos veces.
Pero
ahí se agotaban los recuerdos. No podía recordar cómo había sido ser novio de
Pilar. O por qué se habían peleado. Ni siquiera podía acordarse de si habían
tenido sexo. Claro, eran muy jóvenes y eran otros tiempos.
Decidió
aceptarla y empezaron a cambiar mensajes por Facebook y por mail. En alguno de
esos mensajes viajó el número de celular de ella y a partir de ahí pasaron a
los mensajes de texto y a las llamadas. Él la puso como número gratis en su
sistema de telefonía celular y así pasaron charlando horas durante esa semana.
Él
trataba de ver si en esas charlas se filtraba algún dato que le permitiera recordar
algo más de aquella lejana relación. Ella le contó que se había casado, tenido
un hijo (que ya la había hecho abuela, ¡qué loco!), se había separado y, al
poco tiempo, el marido (o ex) había fallecido de un infarto. Y ahora estaba
sola. Pero Pilar parecía más interesada en saber qué había sido de los amigos
de Gerardo. Le preguntó por Humberto, por Jaime y Sara, por Miguel y Norma.
Gerardo, con paciencia, le fue contando. Humberto se había casado y tenía una
hija. Jaime y Sara se habían casado, se habían ido del país en los tiempos
duros y luego de varios destinos, se habían separado. Jaime se había radicado
en Colombia y Sara en Uruguay. Y Miguel y Norma se habían peleado. Norma seguía
soltera y Miguel se había casado, tenía un hijo pero estaba separado desde
hacía más de cinco años.
“Mirá
vos. Cuántas cosas pasaron. ¿Y Miguel está en pareja ahora?”
“No,
está solo como yo”.
“Yo
tengo una amiga, Eli, que también está sola. Se la podemos presentar”
Gerardo
sintió un escalofrío. Hacía pocos días que se habían reencontrado vía Facebook,
todavía no se habían visto personalmente y Pilar ya hablaba en plural
refiriéndose a ellos dos. ¿Iba ella muy rápido o los años lo habían vuelto
lento a él?
Sin
hacerle comentarios sobre el “podemos”, Gerardo le dijo que iba a hablar con su
amigo.
Miguel
había tenido una separación muy traumática que lo había dejado marcado. Al
revés del separado que busca una inmediata revancha, Miguel se había retraído y
salvo algunas pocas salidas con amigos, solía permanecer en su casa. Solo se
permitía chatear y Gerardo era una de las personas con quien más lo hacía.
Encerrado cada uno en su propia soledad, las charlas por MSN eran un oasis
comunicacional. Siempre tenían tema para hablar. Mujeres (las que no tenían),
fútbol (uno de River, el otro de Racing), política. Aquí coincidían. Los dos
eran (son) acérrimos oficialistas, admiradores de la presidenta.
Gerardo
y Pilar arreglaron para ir a almorzar el siguiente domingo. Él eligió un
restaurante por la zona de Congreso. La pasó a buscar por su casa y al verla
empezó a entender por qué habían terminado. Él admira a las mujeres elegantes,
que se producen, que buscan gustar al hombre. Pilar era todo lo contrario.
Jeans gastados, zapatillas, una campera sencilla, ni una gota de maquillaje. Y
la charla durante y después del almuerzo terminó de convencerlo. No encontraba
un punto en común entre los gustos de ambos. Y empezó a pasarla mal, a sentirse
incómodo. Pilar le resultaba muy hueca y hasta físicamente le parecía insulsa.
Seguía sin entender cómo podía haber estado de novio con ella. Peor, cómo había
llegado a pensar que podía casarse con ella.
Sin
embargo, cuando ella le propuso ir a tomar un café a otro lado, él aceptó sin
dudar. Pilar sugirió un boliche en Colegiales y Gerardo se dejó guiar. Conocía
poco y nada esa zona.
La
confitería era cálida, acogedora. Quedaba sobre una calle secundaria, con vista
a una hermosa plaza. Como ella quería fumar (otra diferencia con Gerardo, que
había dejado el cigarrillo hacía tres años) y a pesar de la baja temperatura,
eligieron una mesa en la calle.
Todavía
no habían llegado los cafés cuando Pilar dijo:
“¿Sabés
que acá cerca vive Eli? La voy a llamar para que venga a tomar café con
nosotros”. Sacó el celular, la llamó y luego de cortar, le dijo a Gerardo:
“Me
dijo que está pintando el departamento, pero que se lava, se cambia y viene”
Exactamente
veinte minutos más tarde, de la puerta del edificio que está justo al lado de
la confitería, salió Eli, elegantemente vestida y mejor maquillada. ¿Podía esa
mujer haber estado pintando menos de media hora atrás? Las dudas de Gerardo
cotizaban en alza. Pero de lo que no dudaba era de lo deliberado de la elección
de Pilar. No era casualidad estar sentados en una confitería al lado del
edificio donde vivía Eli.
Por
un rato, trató de abstraerse de sus hesitaciones y buscó concentrarse en Eli y
su charla. Era la antítesis de Pilar. Muy bonita, elegante, su charla le
pareció muy interesante. Un poco menor que ellos, hacía menos de 20 años que
residía en Buenos Aires, donde había llegado desde su provincia natal en el sur
del país. Conocía a Pilar por haber trabajado juntas en un ministerio. Hoy
seguían ambas en el mismo ministerio, pero en dependencias separadas. Dijo que
le gustaba viajar y que nunca se había casado ni tenido hijos, aunque había
tenido varias parejas. Que estaba dispuesta a conocer a alguien y empezar una
relación si las cosas se daban.
Terminó
su café y, disculpándose, volvió a su departamento, ya que había bajado poco
abrigada y el frío de la tardecita la estaba afectando. Antes de despedirse
autorizó a Gerardo a pasarle su Facebook a Miguel. Y volvió a desaparecer por
la puerta por donde había aparecido.
Luego
de dejar a Pilar en su casa, Gerardo fue a la suya con un solo objetivo: ponerse
en contacto con Miguel y comentarle todas las novedades. Miguel se tiró de
cabeza al Facebook de Eli. Luego de recorrerlo un poco por encima, comprobó que
Gerardo no había exagerado. Ella era muy bonita y parecía más joven de lo que
realmente era. Observando sus fotos se podía comprobar que también era cierto
lo de su afición a los viajes. Había imágenes de Italia, de Brasil y de
distintos puntos de la República Argentina. Le envió un pedido de amistad y,
simultáneamente, le mandó un mensaje explicándole quién era y aclarando que le
estaba pidiendo amistad siguiendo las indicaciones de Pilar. Al día siguiente
encontró que Eli lo había aceptado y contestado su mensaje.
Volvió
a escribirle, pero esta vez le dejó su dirección de correo electrónico para ir
acercándose de a poco. A partir de ahí, empezaron a suceder cosas extrañas.
Pilar
le mandó un mensaje de texto a Gerardo diciéndole que Miguel le había caído muy
bien a Eli, que siguiera adelante, cosa que Gerardo no tardó en transmitir a su
amigo. Pero minutos más tarde le mandó otro diciendo que su computadora se
había descompuesto y no sabía cuánto tiempo iba a estar sin ella. Sin embargo,
al poco rato aparecía en el Facebook de Miguel solicitándole amistad. Después
aclaró que estaba usando una computadora que le había prestado una vecina.
Pasaron
dos días sin noticias de Eli. Miguel aprovechó la confianza de Pilar para saber
qué pasaba. Le contestó que Eli había intentado contestarle por Facebook pero
que no sabía qué había hecho mal, el Facebook se había cerrado y el mensaje no
se había enviado. Entonces, le envió el mismo mensaje por mail, pero luego de
eso, su computadora se había descompuesto y estaba incomunicada.
¿Había
epidemia de computadoras descompuestas? Miguel se sumó a las dudas de Gerardo.
Al
día siguiente, recibió un mail de Eli. Le decía que había copiado mal la
dirección de correo y por eso no había llegado su mensaje. Ahora lo estaba re
enviando. Miguel tenía a la vista el encabezamiento del mensaje donde se
observaba la dirección mal escrita. ¿Podía Eli ser tan retorcida de escribir un
encabezamiento falso? ¿O las cosas habían sucedido tal cual las narraba ella?
Trató
de alejar los fantasmas de su cabeza y contestó el mail. Se abrió mucho.
Prácticamente le contó su vida entera. Y al final del mensaje, escribió:
“Me
gusta ser frontal y sincero y espero no "asustarte" con esto. Creo
que si Pilar y Gerardo se "confabularon" para que nos conociéramos
aunque sea virtualmente (por ahora) no fue solo para ser contactos en el
Facebook. Me gustaría que nos diéramos la oportunidad de conocernos más y
mejor. Si la cosa funciona, va a ser una alegría. Y si no, podemos ser buenos
amigos.”
Ella
no tardó en contestarle. Estaba sorprendida por lo abierto que había resultado
él y pasó a contarle algunos detalles, pocos, de su vida. Terminaba diciendo:
“Soy
soltera, no tengo hijos, pero estoy convencida de que el estado ideal de un ser
humano es estar enamorado, pero a mi no me resulta fácil enamorarme, y creo que
en mi caso no es cuestión de edad. Siempre fui así. Puedo aceptar que tal vez
ahora sea aún más difícil, porque cada uno tiene un bagaje propio, costumbres,
etc. que lo hacen cada vez más personal y selectivo. Pero todo absolutamente
todo es posible y cuando uno menos lo piensa, la vida nos sorprende siempre. Un
beso. Eli.”
Paralelamente
a estos mensajes, Eli le había solicitado amistad por Facebook a Gerardo y
tanto ella como Pilar, a Jaime, aquel amigo que ahora estaba radicado en
Colombia. Se ve que Eli había visto fotos de la visita que Miguel le había
hecho a Jaime un par de años antes y aprovechó para preguntarle detalles de ese
país, lugares a visitar, etc. Luego le confió a Pilar que se sentía defraudada
por Jaime, que le parecía que la información que le había dado era muy superficial,
que no la alentaba para nada a visitar ese país.
Por
su parte, los mensajes y llamados entre Pilar y Gerardo eran cada vez más
espaciados, más breves y más secos, sobre todo por parte de ella.
Miguel
volvió a escribirle a Eli. Contestó algunas de las cosas que Eli le preguntaba,
hizo a su vez otras preguntas y agregó algunas cosas de él que consideró
interesantes. Finalmente, se decidió a dar un paso más:
“Me
gustaría que pudiéramos encontrarnos personalmente. Para tomar un café,
almorzar, cenar, te dejo a vos la decisión.”
La
respuesta de ella fue escueta. Se limitó a responder breve y secamente las
preguntas de Miguel y contestó así a la invitación:
“Te
cuento que estoy viajando y recién vuelvo en agosto. De igual manera te
agradezco la invitación que me hiciste. En estos momentos estoy en mi trabajo
así que no puedo seguir escribiendo pero no quería dejar de contestar tu
e-mail, ya que no me gusta dejar de hacerlo. Eli.”
¿Eso
era un no temporal o permanente? ¿Le estaba diciendo “hasta acá llegamos, no me
interesás”? Por las dudas, Miguel le respondió, más escuetamente que ella:
“Bueno,
tendré que resignarme a esperar. La invitación queda en pie para cuando
vuelvas.”
No
hubo respuesta rápida. Ni lenta. Por el contrario, unos días después recibió un
mensaje de texto de Gerardo:
“¿Sabés
una cosa? La loca de Eli nos borró del FB a vos, a Jaime y a mí.”
Tuvo
que esperar a llegar a su casa y consultar su computadora para convencerse que
era cierto. Y así lo era.
Dos
días más tarde, comprobó que también Pilar lo había borrado, aunque no a Jaime
ni a Gerardo.
Los
dos hombres quedaron perplejos. ¿Qué era lo que realmente buscaban estas
mujeres? ¿Por qué Pilar lo había buscado a Gerardo en FB? ¿Al saber de la
situación de Miguel fue que se le ocurrió presentarle a Eli? ¿O ya había entrado con ese as en la
manga sabiendo que algún amigo separado iba a tener? ¿O acaso había buceado en
el FB de Gerardo para ver qué amigos tenía, cuáles conservaba de aquella época?
Todas
preguntas sin respuestas. Gerardo aventuró que podía tratarse de dos caza
fortunas en busca de espónsores que les financiaran sus viajes. Y que al ver
que ni sumando las “fortunas” de los dos calificaban para espónsor, habían
decidido cambiar de aire en busca de otros ingenuos.
Lo
único cierto es que esta vez los roles habían sido distintos. Dos hombres se
sintieron boludeados por dos mujeres a partir de Facebook.
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