Lo se, lo se, los he tenido más que abandonados estos días pero fueron unos días de no parar.
Lo bueno de las vacaciones es eso, o tener demasiado tiempo o no tenerlo, dependiendo del grado de locura que uno porte, ambas opciones ayudan a desenchufarse.
Siento que son las vacaciones de fin de año, a pesar que faltan tres meses para que concluya el año calendario, a mi se me termina una etapa.
Una etapa en mi vida laboral, que anuncia un ascenso y un cambio que espero sea para bien y una etapa en mi vida personal triste, de duelo, de cierre de una relación que pudo ser por muchas cosas muy hermosa pero no lo fue. Sean las razones que hayan sido, la realidad es que no lo fue y la realidad es lo que hay que vivir, a pesar que a mi las fantasías me tienten. Y fantasear con una relación fantasma con alguien que no te quiere lo suficiente es un bajón.
El día 6 de NYC fue un día atípico. Los 5 primeros días fueron sumamente calurosos; no paramos de hacer cosas, yo el día 4 y el día 5 me acosté tarde ambas noches (el día 04 fui con mi amiga que vive allá a ver Mary Poppins a Broadway el día 05 me encontré con un amigo que me mostró Brooklyn y parte de Manhattan de noche). El día 6 fue el día que la presión bajó de una manera increíble y se llovió todo, luego de esa lluvia comenzó el otoño neoyorquino y el clima fue fresco y mas esperable para esta época del año. Por eso mismo el día de la lluvia, antes que se largara a llover la presión atmosférica estaba bajísima, el día más que pesado y yo que soy normalmente hipotensa sentía que no podía con mi vida. Mi amiga se fue temprano al Met con una amiga de ella que estaba parando justo a la vuelta de donde parábamos nosotras, y yo aprovechando que iba a dormir un poco más hice fiaca. Tenía toda la intención de salir a shopinetear a FAO Schwartz a comprarle regalos a mis sobrinos, pero apenas salí del departamento se largó a diluviar y yo empecé a sentirme realmente mal. Me volví al departamento a descansar. Lo necesitaba.
Quedarme sola un par de horas sin correr, estuvo bueno. Decir que ese día no hice nada sería muy descortés de mi parte con la persona que a la distancia me acompañó vía internet para que no me aburra, no me sienta sola y no me deprima. Porque en algún momento me entró nostalgia “de lo que pudo haber sido y que no fue”. Pero lo bueno de internet es eso, siempre hay alguien cerca con ganas de ayudarte.
A vos, que se que me lees, MUCHAS GRACIAS! Por las horas que me hiciste compañía en un día lluvioso en NYC. Y por devolverme el optimismo en un ratito.
Ese día, mejor dicho, esa noche, fuimos a cenar mexicano con mi amiga cerca del departamento en Sutton Place, a un lugar muy pero muy lindo, que parece que es famoso porque te preparan el guacamole en el momento frente tuyo. Así que “Frozen Margaritas “ mediante, terminanos nuestro día 6 en NYC.
El viernes fue de shopineta a full, sobre todo shopineta de juguetes para los niños, algunas cositas que siempre te encontrás en algunos negocios en el camino y más caminar por la Quinta Avenida.
Reflexión con mi amiga MM en mi viaje a NYC en el 2009 y reflexión con mi amiga SL en mi viaje a NYC en el 2011: “Todos los caminos conducen a la Quinta Avenida, siempre!!!!”. Es como una adicción, aunque uno no se compre todo ahí, terminás ahí. Y es hermosa, hermosa y glamorosa, obviamente.
El día 7 transcurrió en GAP, FAO Schwartz, y un desfalco, si señoras y señores, un verdadero desfalco en Victoria’s Secret. New York no está tan barato como en el 2009, o no llegué en un buen momento de ofertas (salvando lo muy poco de muy muy verano, pero que tampoco abundaba demasiado).
Pero la ropa interior linda siempre me pudo, y cuando fui más grande y empecé a tener mi propia plata, es un gasto que hago con placer. Una puede verse hermosa con la mejor pilcha de la mejor marca, pero si cuando te quedás desnuda (estando sola o acompañada) te ves en un ñocorpi barato y calzones feos, a mi, particularmente a mí, me deprime mucho.
Como la ropa para dormir. Tengo remeras impresentables y jogginetas como todo el mundo. Pero tengo mis pijamas, camisones sexies y baby dolls lindos, y soy adicta a comprarlos. Y mis parejas siempre lo han agradecido.
Así que luego de las compras, decidimos volver al departamento a dejar los bultos, comer algo en la calle y aprovechar la tarde en Central Park a tomar sol y echarnos como vacas en el pasto.
Al rato de llegar (como a las dos horas) se puso feo y migramos a caminar por el Soho. Quedamos de cenar con la amiga de mi amiga y su familia, volvimos al departamento y salimos otra vez al Sutton Place a deleitar comida vietnamita con un muy buen vino español. Una noche espectacular, a pesar del cansancio que teníamos.
El sábado arrancamos más tarde, nos fuimos a tomar la lancha que da la vuelta por toda la isla de Manhattan. La vuelta entera dura 4 horas. Nos re cagamos de frío, el día pintaba hermoso pero se nubló al mediodía y decidimos hacerlo igual. Más allá del frío que pasamos (increíble el cambio brusco de temperatura en solo unos días!!!), las vistas que se tienen desde la lancha son espectaculares. Les dejo algunas fotitos
Una vez que terminó el paseo, nos fuimos caminando desde la 42 y la Av 12 a Times Square. Es directo y derecho, pero es un tramo largo.
Times Square un sábado a la tarde no es muy buena idea. Igual la locura de Broadway, los negocios y las luces, siempre son un flash (les dejo algunas fotos).
De pasada entramos al Disney Store. Una idea pésima para sábado a la tarde en Times Square, pero la verdad que había juguetes y ropa para chicos con motivos de Disney MUY BARATAS. Y las tías no pudieron resistirse a seguir gastando plata.
A la noche mi amiga que vive hace 20 años allá había quedado en pasarnos a buscar con el marido en el auto para ir a ver una banda en vivo en un bar del Soho. A las 8 y media pasadas nos pasan a buscar. Todo lo hacíamos a las corridas. La típica de mis dos viajes a NYC era llegar y tirar paquetes en el micro departamento alquilado. Un paquete al lado del otro, más bolsas, más papeles, más ropa, más juguetes.
Mi amiga nos pasa a buscar junto con su marido y un amigo de ellos y como no pudieron hacer reservaciones para ir a ver a este grupo en el Soho, terminanos en un “Wine Fest” en Queens, donde viven estos amigos, muy divertidos.
La verdad es que en este viaje, a diferencia del anterior, es que conocí mucho más de NYC de noche. A pesar de llegar reventada creo que hubo muy pocas noches que no saliéramos.
Del “Wine Fest” en Queens nos fuimos a tomar un café por el centro de Astoria (estaba todo el mundo en la calle) y de ahí, nos depositaron en Manhattan.
El domingo amanecí reventada. Había quedado con la cuñada de mi hermana (que vive en Manhattan) que pasaba a saludarla y a buscar unas cosas que quería enviarle a mis sobrinos. Así que allí partí para el Upper East Side, donde viven ella, su marido y sus chicos. Me quedé un rato conversando con ella y con los chicos y tomando unos mates hasta el mediodía, ya que había quedado encontrarme con SL a las dos de la tarde en el Strawberry Fields, en Central Park. El día pintaba otra vez de pic nic y aparte era domingo.
Nunca llegué a las dos, llegué dos y media y nos desencontramos de nuestro “meeting point”. Así que después de varias vueltas fallidas en tratar de encotrarla, me decidí a ir a comprar un pancho, sentarme en la entrada del Strawberry Fields a “hacer nada” y solo escuchar una banda que tocaba a The Beatles. Disfrutando de la maravilla civilizada que es el Central Park un domingo de sol por la tarde. Sacando fotos. Mirando gente. A veces pienso que de todo lo que le critico a los gringos, tienen cosas admirables. No tiran la basura en cualquier lado, respetan los carteles de “prohibido”. Y los chicos, en los parques y en las plazas juegan sin molestar a la gente que está haciendo otra cosa. Algo que me llamó MUCHO LA ATENCIÓN es el grado de contención y educación de los niños. Si los chicos empiezan a hacer quilombo, los padres los corren, piden disculpas y los retan. Algo que no veo en los lugares públicos en Buenos Aires. Se que acá muchos me van a pelear y discutir, yo no tengo chicos, pero tengo sobrinos, y mis sobrinos, a pesar de que son niños, están contenidos y bien educados. Como lo puedo ver en los hijos de algunos amigos, pero no de todos, de algunos. No es lo “habitual”.
Así como me sorprendí mucho de los “excuse me” and “I am sorry” cuando la gente me llevaba puesta en la calle. Algo que no había percatado en el viaje anterior.
Como contrapartida, no hay “personas humanas” que te atiendan. Todo lo hacen máquinas, cajeros, y self services. En el super uno se escanea sus productos, se pasa por un aparato la tarjeta de crédito y firma. Lo mismo en los subtes y en la mayoría de los negocios, los que atienden solo escanean productos, uno se pasa su tarjeta y se firma en un display. Cada vez menos contacto con personas.
Imposible practicar inglés, mucha parte de la población habla español o trata de hablarlo. Lo que demuestra la fuerte inmigración latina. Según la cuñada de mi hermana que es médica, solo usa inglés para hablar con sus colegas. El resto del tiempo habla español; la mayoría de sus pacientes, hablan y entienden español. Impresionante.
Después de boludear sola un rato largo en el Central Park, la busco a SL en el Sheep Meadows, sabía que iba a estar ahí tirada echada al sol disfrutando del día en el parque. Y ahí estaba.
Nos quedamos durmiendo la siesta al sol y cuando empezó a estar fresco , partimos a la Sexta Avenida a ver la feria que estaba montada ahí el domingo, pero lamentablemente estos gringos a las cinco y media levantan todo. Así que nos quedamos con las ganas. Partimos al West Village. Barrio bohemio, lleno de bares, restaurantes, y lugares bizarros. Nos quedamos recorriendo hasta que nuestros pies dijeron “basta” y acampamos en un bar para un “happy hour” de vinos acompañados con unos nachos. Entrada la noche partimos, pasamos por el Washington Square, sacamos algunas fotos de noche y seguimos viaje a descansar
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Lunes de última shopineta. Cambios de compras, talles que teníamos mal, regalos que faltaban comprar, hice una pasada por Forever 21 para llevar regalos a mis hermanas y algunas amigas. Liquideta mal de verano, siempre encontrábamos algo lindo de pleno verano a quince dólares.
Almuerzo al sol en la calle, sentadas en un banco del Union Square, seguimos con las compras, con recorrer esta ciudad maravillosa, terminanos una vez más en el Soho, con una pasadita por Little Italy y su feria de comidas y artesanías italianas en la calle.
Tomamos un café con panqueques en el Soho (barcito divino con mesitas en la calle) y partimos al departamento.
Esa última noche, como comenté anteriormente, Top of the Rock. Pago una y mil veces por ver esta vista. De noche, de día no me gusta.
Y terminamos cenando con los amigos de SL en un pub irlandés en Times Square. Recorrida por Broadway de noche, vuelta a pata al departamento, fotos de noche que muestran el back stage de Manhattan, se que voy a volver. Porque hay lugares que uno sabe que vuelve. Como Madrid, que fui tres veces. Como se que voy a volver a Londres.
Manhattan me encanta. No se porque. No tanto como Buenos Aires. Pero me encantan las ciudades grandes con personalidad. Y como todas las ciudades grandes, nunca las terminás de descubrir.
Este fin de semana espero ponerme al día con algunas historias más que les debo.
Y finalmente, en Agosto empecé la segunda mitad del 2011 que quiero vivir. Un año que aún no terminó. Un año que me dio nuevos amigos. Un año que me demostró una vez más mi capacidad de recuperación. Un año que descubrí una faceta creativa que había olvidado.
A todos gracias por estar, por leer, por compartir y por su inagotable buena onda.
(Termino de escribir esta entrada el día veinte de septiembre de 2011, a las 22:53 porteñas, 21:53 neoyorquinas, en el vuelo de LAN 533 con destino Santiago de Chile, conexión con Buenos Aires, tomandome la segunda copa de Cabernet a vuestra salud!!!!!)