Hace algunos años atrás yo iba a un analista que me decía que superar los problemas cuando uno no los ve, no es superarlos. A los problemas nos referimos a mis relaciones con los hombres.
Específicamente a mi relación con El Gordo, ese sujeto que tanto daño me hizo y del que casi nunca escribí en el blog. Por ahí algún día lo haga, pero tengo que pensarlo mucho.
El Gordo y yo estuvimos entre idas y vueltas cinco años juntos. Cinco años de mierda donde yo me dejé arrastrar por su locura y casi me vuelve loca.
Ni vale la pena ponerse a ahondar en detalles, porque ninguno fue divertido. Ni siquiera lo amaba, porque hace unos años me di cuenta que no estaba enamorada de él, sino que estaba enferma de él.
Como El Gordo es un psicópata y laburamos juntos esos cinco años; yo tomé el toro por las astas y un buen día, dos años después de habernos distanciado, y con el siguiéndome a cada día de guardia que yo me cambiara, decidí irme a la mierda de la benemérita institución hospitalaria y me fui a laburar a otro lugar.
Una secretaría de un Ministerio donde conocí a Su Ancianidad.
Algo de él hablé en el blog.
Bueno como siempre digo nada tiene que ver con nada y todo tiene que ver con todo.
El domingo por la mañana, luego de hablar por teléfono un largo rato con Alguien, me decidí a ordenar y limpiar un cajón de la cocina que tenía olor a humedad.
Un cajón donde adelante había cosas que uso, pero en el fondo había cosas que no uso. En ese fondo había muchos recetarios de cocina que hace tiempo que no miraba y entre tantas boludeces encontré una cajita de Marlboro box vacía. Vacía sin cigarrillos, abrí, dentro había un encendedor mini Bic blanco y un corcho de una botella de vino.
Y lo recordé todo.
Mi primer noche en este departamento con El Gordo. Mi primer noche en este departamento hace 15 años atrás!!. La cena, el vino, los lentos, el tirándose el vino en el ambo blanco, el tirándose encima de mi colcha portuguesa blanca novísima y dejando sus huellas de sus zapatones número 45 en ella. (SPME)
Y me pregunté porque guardé tantos años esa cajita de cigarrillos vacía con ese corcho, habiendo borrado e mails, tirado regalos, cosas personales entre las cuales había un estetoscopio. Hasta rompí en un brote de furia una bandeja de madera para desayunar en la cama que me había regalado.
Lo único que me quedaron son los CDs de Sabina.
Y esa puta caja de cigarros...
¿Porque la guardé?
Porque era uno de los poquísimos recuerdos lindos que tuve de esa relación, y no quise descartarlo.
La dejé un par de horas sobre la mesada y cada vez que entraba a la cocina la miraba.
Como un recuerdo de ese pasado angustiante. Hasta que me decidí, me encanuté el encendedor (todavía funciona y a veces se me humedecen los fósforos de la cocina) y tiré la caja de cigarros con el corcho.
"...teniendo tantos recuerdos lindos en mi actual relación, de que sirve guardar el único recuerdo lindo que te queda de un ex que te volvió loca?..."
Y se fue...
Pero esto no termina acá.
Hoy. Miércoles 08 de Mayo de 2013.
Algunos saben, otros no, pero ultimamente trabajo la mayoría de los días desde mi casa. Lo cual está bueno, pero cuando te sentís mal, como me sentí hoy todo el día, trabajás desde la cama (con mi bandeja patética para la laptop)
Después de laburar nueve horas casi sin parar, ( solo paré para hacerme una sopa a las dos y media de la tarde), decidí salir de la cama e ir a comprar pan para tostadas y café. Cruzaba una avenida a media cuadra de mi casa llena de bolsas en la mano cuando Alguien me manda un mensaje de texto para mandarme un beso.
Miro el mensaje, tomo el teléfono con la mano, lo alejo para hacer foco (por la presbicia, no veo de cerca y estaba cruzando una avenida), cuando levanto la vista y lo veo caminando por Callao.
Su Ancianidad....
Si!!! Su Ilustrísima Ancianidad, igual que siempre el hijo de mil putas!!! El tiempo no le pasó estos seis años que no lo vi.
Hago foco nuevamente con la vista, aunque de lejos veo re bien y le grito su apellido. Se da vuelta y me ve.
Le sonrío, me sonríe, nos abrazamos.
Rarísimo!!! La última vez que lo vi, en el 2007, aún nos movíamos el piso.
Nos pusimos a hablar, me contó que vive cerca de mi casa nuevamente (con su mujer, obviamente); y nos pusimos a charlar como si nada.
Hasta que lo veo que empieza a estirar el cogote y le digo "Esperás a alguien?"
-"no, solo estoy buscando un bar, así nos tomamos un café y hablamos más tranquilos"
Y pasaron cosas!!! Mierda que nos pasaron cosas!!!
Le he dicho a solo dos personas en mi vida "te amo". La primera fue él. La segunda es Alguien.
Le costaba mirarme a la cara. Le costaba mirarme a los ojos. Tuve que demostrarle que no había rencor, preguntándole por su vida personal como si nada.
Contesté el mensaje a Alguien diciéndole que tenía que contestarle a mi pareja que me había enviado un mensaje para que relajara un poco.
Me preguntó como estaba y le dije que muy bien. No especifiqué detalles, ¿para que?
Y de repente empezó a ser el mismo de siempre, sin la carga sexual de antaño (convengamos que en el estado en el que salí de casa a hacer las compras no calentaba a nadie...); hablando de su familia y refiriéndose a su mujer como "mi mujer". Y no hablando en singular como antes.
Y de repente nos empezamos a cagar de risa. Y de repente me di cuenta que ese hombre frívolo, tan "de mundo"; no lo era tanto.
Que todo lo "de mundo" que era o había sido, y me encandilaba, lo soy yo ahora en mi laburo.
Que es uno más. Que no es taaaaaaan especial. Que si, que es un hombre de casi sesenta años, por más que esté espléndido.
Que es un tipazo con el que me puedo tomar un café y cagarme de risa un buen rato, pero que dista y distará siempre de ser el hombre de mi vida.
Un hombre que no te elige, que te tiene como segunda opción, que no se juega por lo que siente y que antepone su comodidad y bienestar económico antes que los sentimientos, no tiene absolutamente nada que ver conmigo.
Después de pagar la cuenta y cuando nos íbamos del bar me dice "....bueno cuando vas a la oficina cada tanto, mandame un mensaje y almorcemos en Puerto Madero..., hay tantos lugares lindos por ahí"
La chica de los almuerzos..., nunca más!!
Soy la mujer del desayuno, almuerzo, merienda y cena. Soy la mujer que prepara picadas, fideos, que deja sin cenar a su pareja cuando está cansada, que hace una torta y la pasa por la frontera en un tupper para irse de viaje con su hombre, la que cocina la torta para el desayuno, la que pone velitas románticas y enfría el champagne. La misma mujer que le gusta salir a cenar y a almorzar a lugares copados los fines de semana y días de semana.
La mujer que su hombre quiere presentar a sus amigos.
Y ahí me di cuenta que estoy en el lugar que quiero y siempre quise estar con el hombre que siempre soñé encontrar.
Es verdad, si yo hubiese conocido a Alguien hace unos cuantos años atrás, no le hubiese dado bola.
Y lo más seguro es que el tampoco me hubiese dado bola, porque yo tenía un pedo en contramano en la cabeza.
En la vida hay que pasar mucho dolor para poder valorar lo que se tiene.
Hoy, Alguien y yo nos encontramos. No es ni fue fácil, pero creanme que vale el esfuerzo.
Todas las circunstancias que nos rodearon, rodean y por ahí nos rodeen el día de mañana, son eso, circunstancias.
El amor es más fuerte (Tanguito dixit)