¿Quien no las hizo?
A veces me pongo a pensar y recuerdo cuantas pavadas hice por "amor" a otro, y creo que no me alcanza la vida para escribirlas, pero voy a tratar de contar por lo menos las divertidas. O las que cuando me siento a recordar, me siguen robando sonrisas.
Erase el verano entre 1996 y 1997, yo estaba recién recibida, y había conseguido unos reemplazos de guardia para juntar plata para irnos a Europa con mi amiga Eugenia.
Durante todo 1996 había estado "enamorada" de (vamos a llamarlo como lo llamé hace dos años atrás en otro post) Horacito.
Entre Horacito y yo había mucha onda; mucha mucha. Y a mi el me gustaba demasiado. Me sonreía y me meaba encima. Eramos los dos muy chicos, muy recién salidos de la facultad; y el seguía de novio con su novia de los 14 años. Once años de novios llevaban en ese entonces. Ella vivía en el pueblo de donde era el oriundo, y él, a unas escasas 4 cuadras de mi domicilio.
Todas las mañanas pasaba con su auto nuevo, un corsa tres puertas gris clarito, por la parada del bondi y me levantaba. Y yo era feliz solo con que me llevase al hospital todas las mañanas.
Entre Horacito y yo nunca pasó nada. Bueno, un pico robado después de unas cervezas en mi despedida antes de viajar a Europa ese verano.
Cuando volví de Europa la cosa se enfrió un poco, y durante todo 1997 estuve focalizada en hacer cursos de post grado, masters y conseguir un trabajo redituable más allá del que tenía.
En el verano del 98 (como la novela) me puse de novia con el Gordo. Un mes más tarde que empecé a salir con El Gordo, Horacito vino específicamente a buscarme a mi guardia, para decirme que se había peleado con la novia. Y yo, que era una pelotuda que no quería "ensuciar" mi nombre, cortando con uno para ponerme a salir con otro (Horacito estaba haciendo la residencia en cardiología y El Gordo en cirugía, se conocían); le dije que estaba de novia.
Creo que una de las cosas de las que me arrepentí toda mi vida fue cuando ese día le dije que estaba de novia. Me hubiese ahorrado cinco años de amargura, tres años de diván posteriores al Gordo, un quilombo judicial, la mitad de mis canas y muchos disgustos a mi familia. Horacito era un buen tipo; de esos que solían hacer las cosas bien. Esperó a buscarme cuando estuvo solo.
Y como yo solía elegir mal, no lo elegí. Al tiempo se puso de novio con una compañera de residencia, a la cual le decíamos La Barbie; se casaron a los dos años y se fueron a vivir a su pueblo.
Mientras El Gordo, debe andar en algún centro de rehabilitación de drogones, mujeriegos y pelotudos compulsivos.
Focus.
Sigamos en el primer verano, el del 97. Yo recién recibida, juntando morlacos para Iurop.
Me anotaba en todas las guardias de Horacito, y Horacito se anotaba en todas mis guardias.
Cenábamos juntos, y nos pasábamos la guardia sin dormir con tal de vernos y cargarnos el uno al otro.
Era de esos tipos, que más allá de lo mucho que me gustaba físicamente, me reía un montón.
En mi servicio eramos dos siempre de guardia, y una noche que yo pensé que el no estaba de guardia, me fui a tirar un rato, para que mi compañera durmiera en el segundo turno.
Y lo escuché...
Venía por el pasillo al cual daba nuestra habitación, silbando bajito. Si, era el. Indiscutible.
El muy impresentable amaba al grupo Sombras...y venía silbando, como siempre, "La ventanita del amor".
Ni bien lo escuché, me lancé de la cama de arriba de la cucheta, y entré por el mismo pasillo por donde venía el. Yo con cara de que andaba dando una vuelta.
Lo que no me había dado cuenta era que había salido de ambo y medias. Si, sin zapatos!!! estaba EN MEDIAS!!!
Todo por verlo un ratito más.
El video es espantoso, casi como el tema. Pero a mi no deja de robarme sonrisas...=D



