Mi lista de blogs

domingo, 16 de enero de 2011

La Tímida Princesa

Cuando trabajaba en el hospital había un tipo de sistemas, que era un pelotudo importante; que cada vez que yo emitía un rosario de puteadas, agregaba "dijo la tímida princesa..."
Que son las princesas en mi mente? Bueno en eso, no evolucioné. En eso me siento de 6 años y creo en las princesas de vestido largo, larga cabellera con coronita, hermosas y frágiles esperando que llegue el Príncipe Azul (que en los cuentos de hadas no destiñen) a salvarlas.
Las tímidas princesas solo estan, son hermosas y buenas, pero nada más.
Las tímidas princesas no fueron a la facultad, ni trabajaron, ni crian niños, ni van al super o manejan y se putean en la calle con los colectiveros. Solo existen.
Como en los cuentos de hadas o en las historias de Tolkien. Amo leer Tolkien, me encantan los cuentos de hadas, y soy fanática de las pelis y series históricas. Pero la realidad es otra, algo más parecido a la saga de los Tudors, o a la vida de Elizabeth la reina virgen (que de virgen no tenía nada).
Corría el verano del 2002, pleno corralito argentino, dos de mis mejores amigas habían sido despedidas de sus trabajos y yo estaba veraneando en Ostende con mi amiga "E" y su hermana que nos estaba visitando. En la hostería de la vuelta estaba una de mis hermanas y su novio. La situación del país era deprimente, nadie se atrevía a sacar conjeturas, y nosotras comprabamos revistas y el diario porque se había casado Máxima.
A verrrr, sacando la cara de pelmazo chupandín que tiene el príncipe de Holanda, quien no quiso ser Máxima? TODAS!!!
Es el cuento de hadas hecho realidad, por una ARGENTINA!!!!
Cuando rondaba los veintilargos o treinti cortos, tenía un novio que me decía que yo era una princesa (ese novio amerita varias entradas...) y una señora que hacía guardias conmigo me decía "princess". Mi madre toda la vida me dijo que tenía delirios de princesa.
He de aclarar que dadas mi edad y mis condiciones estoy ahora más para Reina Madre que para princesa.
Pero toda la vida quise ser una princesa, lástima mi carácter. Las princesas no tienen carácter podrido en mis fantasías, por eso, yo siempre quise ser una princesa (tenía mucha actitud) pero no me salía. Al final siempre me salía el carrero ordinario y gritón que tengo adentro.
A que viene todo esto? a que anoche me sentí la tímida princesa nuevamente. Por que? Por ser yo...estar ahí y nada, ser princesa.
Buenos Aires es un horno. Decir que es un horno es leve, porque el calor del horno es seco. Buenos Aires es un sauna. Después de casi infartar a mi amiga Sonia que se aventuró a salir conmigo manejando para que tenga práctica en la calle, decidimos llamar a nuestra amiga Sil para ver que se hacía el sábado a la noche. Cabe destacar que somos 3 cuarentonas en muy buen estado, pero que nuestras salidas y diversiones son descubrir bares y restos nuevos, ir al teatro, ir al cine y charlar y tomar vino hasta altas horas de la madrugada. Algo que para mi es fundamental en la vida de cualquier mujer sola en esta ciudad. Tener un grupete de amigas en la misma (solteras o separadas) con las que juntarte a dar una vuelta sin ánimos de levantes. Porque la salida de "rotation levante" después de los treinta y cinco es sumamente patética. Si tenés que levantarte a alguien que se de naturalmente, salir de marcha como a los veinte entra en el plano de lo peor de lo patético, casi como un pelado que usa peluca o un canoso que se tiñe de color "Silvio Soldán".
Anoche teníamos ganas de ver una obra de teatro muy promocionada pero a pesar de que todos dicen que Buenos Aires está vacío, no había una localidad disponible en las dos funciones del sábado y tampoco en la del domingo. En fin.
Decidimos salir a comer. Sil, siempre tira que vayamos por donde ella vive, la "República de Palermo".
Llego a casa después de guardar el auto (me sentía como después de rendir 5 horas un oral en la facultad) y pongo el aire acondicionado al taco. Mensaje en el contestador de teléfono de casa. Mi amiga del alma y  de la vida "G" que se casó hace un mes. El mensaje era de las cinco de la tarde, que ella no se acordaba por donde andaba (nunca nadie lo sabe a ciencia cierta, son los menesteres de mi laburo y de tener ahora mi familia viviendo en el interior), que por favor la llame.
No me dejó hacer ni medio comentario de mis humores cambiantes debido al abandono reciente del cerdo, que me dijo, "uno de los flacos que estaba en mi casamiento preguntó por vos". CHAN!
Aclaro que el casamiento de G fue exactamente dos días antes que el cerdo me deje. Igualmente al casamiento fui sola, y haciendo el esfuerzo por ser charming, ya que mi relación con el cerdo era la crónica de la separación anunciada.
No voy a dar más detalles,  pero este llamado me levantó el ánimo de una manera espectacular. Mi pensamiento era "hay vida después de la muerte". Cuando pensás que todas tus ilusiones y proyectos en común con tu ex pareja se murieron, alguien se fijó en vos. Igualmente la persona que había preguntado por mi me había agradado mucho. En fin...hace calor en Buenos Aires, odio el verano, pero no todo está perdido.
"¿Que m.... me pongo?" pensaba cuando salí de la ducha, para salir anoche con mis amigas. "Negro no, me da calor de verme nomás, no pantalones, no tacos, no peluca al viento..."
Solerito rosa y violeta del año pasado. Ese solero me hace unas tetas increíbles. Muestra lo que tiene que mostrar y disimula lo que tiene que disimular. Es medianamente largo y fresco, va bien con unas lindas hojotas, un lindo collar violeta. Me seco el pelo con secador, me hago un rodete con palitos chinos, y me maquillo suave pero bien. Me miro en el espejo y digo "muy aceptable para 41 pirulos" y espero que me pase Sonia a buscar. Sil quiere si o si la República porque parece que todos los del Dakkar estan por ahí festejando que terminó. (mucho hombre solo y mucho extranjero). Allá vamos. Después de varias vueltas terminamos en una parrilla.
Yo estaba focalizada en mi proyecto de empezar a estudiar portugués este año por el tema que en nuestro rubro, Brasil está creciendo desmedidamente, y manejar el idioma, más allá que uno en las multinacionales hable inglés. es una gran puerta abierta.
El mozo que nos atendía era un tarado. Habíamos decidido que "no tip for you" si seguía haciendo imbecilidades. Sil me pide más vino. De repente mientras le sirvo, sale un tipo de unos cuarenta y largos, flaco, vestido con onda, totalmente rapado, me toma la botella de vino de la mano y me dice, "perdoná esta desatención, a las damas hay que  servirles". Le sirve la copa a Sil y a mi, la deja en la mesa y se va.
"Che este es el dueño, no?"
"si es el dueño, o el encargado, o algo de eso"
"Te vino a servir, Sil, jajaja"
"no boluda, te vino a sacar a vos la botella de la mano, no deja de mirarte"
"como lo sabés?, yo de acá no lo puedo ver"
Seguimos en nuestra charla hasta que Torpeza Silvina tira la copa de vino sobre la mesa y todo mi brazo izquierdo queda empapado en vino tinto y parte de mi hombro izquierdo también. Yo desesperada porque pensé que se había manchado mi vestidito, me corro para atrás.
"Esperá que te seco" me dice la voz de un hombre desde atrás, mientras me pasa una servilleta seca sobre el brazo. Me quedo dura, entre que no me esperaba esa reacción y la escena de todo el vino derramado. Mientras me secaba con la servilleta me quedé petrificada, el flaco trae otra servilleta y me sigue secando y limpiando el vino hasta que desaparece, incluso hasta el vino del hombro me sacó. Yo muda. Sonia se reía y decía, che este es tu trabajo?
El flaco le contesta, "Si, que dura es mi vida, no? me pagan por esto" y se rie y me mira. Yo solo me reía.
Mientras me termina de secar, me dice "mujer, no podés tener esta piel, que suave que es". Yo me sigo riendo, me sentía una tarada. Se va, en dos segundos levanta la mesa, cambia el mantel, cambia las copas.
Y al rato aparece con otra botella de Trumpeter Malbec para reponer lo que habíamos tirado.
Me sentí la Tímida Princesa. Sin reacción...
"Boluda andá a hablarle, hacé algo"
"Que, no puedo decir nada, lo saludo y ya, y le doy las gracias"
"no, sentate con el tipo, decile algo"
No pude, estoy paralizada, no se donde quedó la guerrera de años atrás que encaraba a más de uno.
La tímida princess se retiró y saludó desde lejos con la mano.
Nos perdimos el descuento en la parrilla para la próxima ocasión....

3 comentarios:

  1. Me encantó, no voy a ser muy extenso en mi comentario, solo decir que seré un visitante asiduo, te estaré vigilando ;)

    ResponderEliminar
  2. Hmmm... esto me genera algunas reflexiones y/o comentarios. No el remate sino la introducción.

    Veo que a vos también te contaron del Príncipe Azul. El problema es que los cuentos de hadas nunca se hacen realidad. Porque aunque Máxima se haya convertido en princesa y ahora parece que va a ser reina, Guillermo no tiene nada de aquel mágico y soñado príncipe azul, como vos bien lo remarcás.

    No creo que estés para Reina Madre. Más bien, por edad y condición, estás para princesa lista para que la reina dé un paso al costado y accedas al trono.

    No sé por qué, pero me parece que ese restaurante (¿o restó?) lo conozco.

    Por simple curiosidad y chusma, ¿qué obra de teatro ansiaban ver?

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.