Hay una razón para que alguien te atraiga magneticamente? No lo se, lo único que se es que lo vi y a partir de ese momento no pude dejar de pensar en el. Esta atracción es mutua? Generalmente; pero no siempre. En mi caso, tampoco lo se. Lo único que puedo asegurar es que a N le gusté y el se dio cuenta que yo tenía una especie de imán irresistible que me costaba mucho dominar.
Cocktail pre cena laboral, meses de discusiones teléfonicas con N sin conocerlo personalmente, deseando con toda mi alma que se baje del proyecto ya que no lo toleraba más con sus discusiones y tontos argumentos. Yo pensaba que N tendría unos mil años, por su tono de voz y por las pavadas que discutía.
Me superaba…
Cocktail: muchas personas, yo presentandome entre los que se sumaban a mi grupo en el proyecto, y solo conocía por teléfono. Presentaciones, sonrisas, amabilidad. De repente lo veo. Saco azul, pantalón gris, hermoso…
Simplemente hermoso, acompañado por una mujer muy común, más alta que el, con cara de vinagre; que parecía la hermana, secretaria o asistente.
Lo descubro como perro a su caza y lo empiezo a mirar fijamente para observar su comportamiento. Definitivamente esa no era su mujer. Se le suman otros al grupo y me dedico a pescar conversaciones, acentos y tratar de leer carteles. Descubro el acento cordobés en el grupete y dije, “ahí alguno debe ser de mi grupo, todos los de Córdoba me tocaron a mi”. Me acerco como animal que huele a su presa. Leo sus nombres en los cartelitos identificatorios (Dr D, Dr. B, Dr Ch, y el que me interesa no tiene cartel...). Me presento: “Hola, yo soy Fulana de Tal, nos conocemos por teléfono, yo voy a trabajar con uds”. Empiezo por el extremo opuesto con las presentaciones hasta llegar a EL. Y ud? (sonrisa seductora), me toma la mano, me clava la mirada sin hablar, me corre una especie de descarga eléctrica y escucho “esa voz”,: “yo soy el Dr. N, encantado de conocerte Marietta”.
Me petrifiqué.
Estadisticamente a mí siempre me toca lo contrario a lo que quiero. Sacando dos excepciones. Una es mi vecino F, y otra es N. Si en un cocktail de trabajo conocés a alguien que te gusta mucho, la probabilidad de que te toque trabajar con el es inversamente proporcional a lo que te gusta. Menos N.
Acto seguido me presenta a la mujer larga con cara de vinagre que lo acompañaba y me dice su nombre y apellido, y aclara, “mi asistente”. Me presenta a dos mujeres más que se acercaron al grupo y a las cuales conocía de hablar por teléfono, eran parte del staff del Dr. N.
Una de las mujeres del staff hizo una broma muy desubicada del tipo “ya te recibiremos en Córdoba, al Dr. N le encanta sacar a comer a las chicas bonitas”; realmente no supe como tomarlo.
Evidentemente a N le gusté, no se despegó de mi un instante y no paró de hablar, no se que dijo, yo solo sabía que mi cabeza decía “este tipo no me puede atraer tanto, es como una bomba sexual”. Seguimos a la cena y ya estaba decidido de mi parte que me iba a sentar con los cordobeses, parecían simpáticos y N no dejaba de hablarme.
La cena transcurría como si el resto de la mesa no existiese, N obviamente se sentó al lado mío, y no paró de contarme cosas y hacerme preguntas. Tampoco dejó de llenar mi copa de vino en ningún momento.
Sale conversación de hijos en la mesa, conversación en donde N metía bocadillos poco comprometidos y la mujer larga, con cara de vinagre y nariz operada no emitía sonido.
“Marietta, tenés hijos?”, me pregunta N a dos centimetros de mi cara con una sonrisa Kolynos enorme. Mi cabeza decía “no, pero podés hacermelos en cualquier momento”, pero a pesar del alcohol contesto con sonrisa cómplice y seductora, “no y vos?”, N contesta que tiene dos varones, miro la mano, sin anillo (vale aclarar que el no llevar anillo no quiere decir nada, pero instintivamente miré ) y sigo conversando.
El con su copa de vino en la mano y su sonrisa enorme me dice, “y que estás esperando?, hay que poblar el país.”
Alguien de la mesa acota, “che N, no tortures más a esta chica y dedicate vos a tener más hijos, porque no buscás la nena?”
De repente la mujer larga, muda, con cara de vinagre y nariz operada dice (vale aclarar que cuando emitió estas palabras su cara de vinagre se acentuó aún mucho más): “yo ya cerré la fábrica, si quiere tener más hijos que los tenga con otra!!!!”
CHAN! CHAN! Lluvia de chanes!!!! Hijo de puta, estabas casado con este bagarto y me la presentás como tu asistente y después te la pasaste boludeando conmigo?
Mi cara cambió de tono y pasó del “rojo me tomé dos copas de más” al “violeta estoy indignada”.
El no se inmutó en ningún momento y siguió ignorando al bagarto como hasta entonces y siguió tratando de boludearme.
Yo traté de mantener la compostura y que no se note demasiado mi indignación, ya que una parte de mi decía “tenés que laburar con este tipo”.
Finalizó la cena y me esfumé a mi habitación tratando de imaginarme como iba a hacer para tratar a este sujeto, que por un lado me indignaba y por el otro lado me atraía de una manera animal y salvaje como nunca antes nadie en mis 38 años me había atraído.
Pasé una noche de perros y al día siguiente durante todas las charlas me senté en la otra punta del salón de conferencias y lo ignoré olimpicamente. Al finalizar la última charla mientras transportaba unas carpetas enormes hacia el ascensor y conversaba con otra persona irrumpe en el ascensor, me mira de arriba abajo y me dice “hola, hoy no nos saludamos”. Mi contestación fue: “buenas tardes Dr.”. Se dirigió a la otra persona haciendo un chiste, me sonríe (muero por esa sonrisa aún hoy) y me dice,
“ me están esperando…”
PUDRITE EN EL INFIERNO, pensé. Le puse mi mejor cara da asco y cerré la puerta.
Era este el comienzo del fin o el fin de un comienzo? No lo sé aún hoy, que ya pasaron tres años de este primer encuentro.
N es una incógnita en mi vida. N es la persona que me devolvió la confianza y la autoestima a pesar de este primer encontronazo.
N es la persona que veré mañana ciertamente en circunstancias muy parecidas y muy distintas.
N son varios capítulos de estos tres años de idas y vueltas.
N es N. Sin más ni menos, hay que conocerlo para definirlo, amarlo u odiarlo. Hoy por hoy, N me tiene también aburrida, como todos…

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