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jueves, 13 de enero de 2011

N (capítulo 2)

Transcurría el año 2008 sin penas ni glorias, como una continuación del 2007 pero en una versión que yo quería mejorar. Entiendase, queria un novio, pareja o algo.
El 2007 fue el año en que mayor cantidad de tipos casados pisando los cuarenta años y aburridos me había levantado. Entre ellos un jefe y un ex novio. Ambos tipos exitosos, muy exitosos, atractivos y admirados por mi.
Bueno, si de ego se trata, todo más que bien;  sabía que les gustaba, pero saber que le gustás a dos tipos casados que no hacen nada por cambiar su situación de crisis de los cuarenta, no me servía de nada. Y si de algo estaba y estoy segura aún hoy es que los casados son para quilombos.
N es casado. Es como si hubiese nacido casado con el bagarto. Y en mi proyecto del 2008 de conseguir novio, y tener un hijo no entraban los casados.
Sabía que N iba a ser un problema, pero como soy una mujer práctica me propuse no hacerme problema hasta que el problema lo tuviese enfrente, y como hasta que no comenzara el proyecto con N y lo tuviese que ver obligatoriamente, lo podía pilotear.
A partir del meeting de enero me dirigía a el lo estrictamente necesario y solo por mail, y en el caso de tener que hablar, siempre lo hacía con su asistente (la de verdad, no el bagarto de su mujer). Y siempre dirigida a el como Dr N.
N tiene tres años más que yo. Eso no quiere decir nada, pero es raro dirigirse a alguien de tu edad y que está tan bien, de ud. Es una verdadera lástima. Pero estaba obligada.
Por suerte mi primer ex novio me seguía rompiendo las bolas por mail (vamos a llamarlo P y a el le voy a dedicar otro capítulo); apareció un tarado de turno (al que llamaremos El Pelado y al que dedicaré otro capítulo).
Y a N lo freezé. Lo que pude…; hasta mayo que tuve que verlo y hacerme la indiferente (pero yo estaba saliendo con el pelado, así que estaba bien atendida).
Transcurría el 2008 y N no dejaba de gustarme cada vez que lo veía. Me llamaba por teléfono (cosa que se le hizo costumbre hasta ahora) a cualquier hora y para hablar pavadas y molestarme.
Viernes 6 de la tarde. Oficina desierta excepto una de las asistentes y mi persona. Suena mi interno, el Dr N. “Hola Marietta, como estás, hace mucho que no se nada de vos”. “Bien Dr. N; que necesita?”
“Marietta, vos me podrías dar tu número de celular, por si alguna vez no te encuentro en la oficina?, obviamente te lo pido por razones laborales “ (no aclares que oscurece DARLING!!!) “Dr, cada vez que no estoy en la oficina, derivo mi interno al celular, no es necesario que le de mi número, si me llama acá se comunica conmigo directamente”
Con una voz de ofendido terrible, me contesta, “sino me lo querés dar, no me lo des”.
A lo que le contesto indignada “Está bien, anotelo es 011 15….”

N y sus ofensas…; es como un niñito de 10 de años. Me lo imagino con la misma cara (tiene cara de nene aun hoy), los mismos pelos y haciendo macanas y ofendiendose porque lo retan.

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