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viernes, 13 de diciembre de 2013

Once upon a time...





Había una vez una chica que creía que no tenía idea de como fluir en pareja con otra persona.

Intentó los mil métodos y ninguno le funcionó.

Hasta que se cansó y desistió y se la pasaba saliendo con tipos "ocupados" (casados, de novio o en pareja), porque de esa manera no se jugaba nada. Todo estaba perdido.


Un buen día uno de esos hombres "ocupados" le empezó a carcomer mal la cabeza y el histeriqueo se había vuelto una necesidad. Y cuando su cabeza no podía parar de desear hombres ajenos, una amiga, caipirinha mediante en una pileta de un "all inclusive" en el norte de Brasil le dijo que no podía seguir boludeando así.  Que se tenía que poner un "deadline" o dejarse de joder con ese susodicho.

La realidad era que esta chica "necesitaba" tener algo que no fuera real, para no jugarsela. Apostarle a lo que sabía que iba a perder. Y de esa manera no sufrir la pérdida.

En ese "abrir los ojos" que le hizo su amiga la vida giró 180°. Cuando menos lo esperaba apareció en su vida un tipo disponible. Que le gustaba mucho. Y que había mucha onda.

Y le apostó. Apostó los últimos cartuchos que ella creía tener para mantener una relación saludable. Y lo fue...

Y como decía un ex novio de la protagonista "todo dura hasta que se acaba". Y un buen día se acabó.

Y la protagonista estaba vieja y cansada. Y según ella había apostado los últimos cartuchos y no tenía mucha más fuerza para pelear.

Ni por situaciones, ni por "chiruzas rompe bolas", ni por celos, ni por ser sostén de alguien no reconocido. Simplemente se hartó.

Y decidió que nunca jamás en la vida iba a volver a apostarle a una "relación disponible".

Y como era medio enfermita volvió con lo seguro, el "no disponible".  El "no disponible" es el mejor. Es el que siempre te ve linda, es el idílico, es el que te compara con la jabru, es el que no te da nada y vos tampoco tenés que darle nada. Pero sin embargo te crees en el derecho de reclamarle.

Y ahí estaba, totalmente desahuciada.

Hasta que el "no disponible" se transformó en "disponible" y hubo que volver a apostar.
Contra sus instintos apostó. Y mucho.

Con demonios internos, con cosas que no le cerraban, con miedo al fracaso.

Pero con algo nuevo en su "receta". Con un altísimo grado de amistad. Y de altruismo. Y de dejar de mirarse el ombligo TODO EL TIEMPO, imponiendo sus ideas, sus tiempos, sus caprichos y sus reclamos pedorros, para tener la GRANDEZA de pensar en el otro primero que en ella.

Con el riesgo de quedarse tan en bolas como en el comienzo de los tiempos.

Y la relación nació en la adversidad, siguió en la adversidad, remontó. Ela cedió tiempos, imposiciones que en otro momento hubiese hecho, caprichos, necesidades personales, se alegró más con los logros del otro que con los suyos propios.

Y la adversidad volvió y los hizo más fuertes. Y más unidos, y por supuesto mucho más felices.

Pero como la felicidad bien entendida, se huele, se ve y se siente, a veces molesta.

Demonios más, demonios menos, la protagonista de la historia, a pesar que tiene días en que siente que rema en un mar de dulce de leche, aprendió que lo que no te mata, OBVIAMENTE te fortalece.

Que hay detalles que le detonan la "Tana Ferro" que tiene adentro, aunque no sea sagitariana.

Y finalmente le cayó la ficha  que lo bueno de lograr una pareja sólida es tener esa sensación de núcleo indivisible, aunque haya situaciones y gente de mierda que se crean expertos en ingeniería nuclear....

domingo, 28 de abril de 2013

Historias de película



Ayer fue uno de esos tantos sábados embolantes que me apoltroné en el sillón del living a hacer sobre dosis de tele. No de zapping porque odio el zapping (SPE).


Y encontré una película de amor, de esas tantas comedias románticas que hace Hollywood para que la gente se descerebre un rato y para decirles a los mortales que el amor es rosa y todo lo puede. Luego vi dos películas más, todas de amor.
La primera fue "Mi novia Polly", una comedia romántica (que no la había visto) con Ben Stiller y Jennifer Aniston. Para pasar el rato.



Luego apareció Sandra Bullock en otra comedia romántica que vi más o menos unas cuarenta veces (Loca Obsesión) y que la repiten ad eternum por cable. La primera vez es divertida, la vez número cuarenta no. En el medio aproveché para chatear y boludear por facebook, para hablar por teléfono con "Alguien" y para cenar.


Y la tercera, un peliculón!!! La había visto en video cuando estaba de novia con Cerdo, esas películas que en su momento me gustaron pero que cuando las veo por segunda vez, me movilizan un montón de cosas.  "De amor y otras adicciones" muy mal traducida!!! En realidad la verdadera traducción es "De amor y otros medicamentos" (Love and other drugs). El que vió la película sabe porque es así el título. Jake Gyllenhaal y Anne Hathaway. Muy recomendable. No es una comedia aunque tenga momentos cómicos. A mi me pegó, porque tiene que ver con mi trabajo; porque se trata de gente con miedo a los compromisos y porque es una historia de amor compleja.

Y resumiendo un poco mi tarde de películas, toda esta zaga hollywoodense me hizo pensar en realidad que todos queremos tener, aunque no sean historias de amor de películas, escenas románticas de películas.

Las tres que vi ayer tienen esas escenas de hombres corriendo taxis que van al aeropuerto, rescates televisados con héroes y esperas durmiendo en autos donde hay un re encuentro, "te amos" y besos  de reconciliación.
Algo que en la realidad de las relaciones pasa poco y nada.

Una ( y algunos unos) siempre espera el arrepentimiento, la escena de el corriendo tras el portazo, el ramo de flores de Richard Gere yendo a buscar a Julia Roberts en el final de "Pretty Woman".


Bueno, esas cosas, pasan muy pocas veces, o casi no pasan.

Y me recordó la historia, o mejor dicho, la escena de película de una muy pero muy amiga, que en este momento sigue en pareja con ese mismo hombre.
Yo me siento muy identificada con ella porque es una mujer que ha tenido la capacidad de elegir hombres de mierda muy parecida a la mía, y la vida la ha cagado bastante a palos.
Hasta que un buen día cruzó un buen hombre, y se enamoró. En realidad se enamoraron.

Mi amiga en el momento de esta escena de película; no vivía con este buen hombre, es más, no vivían en la misma ciudad. Tenían una relación a la distancia,  aunque se veían con frecuencia.

Mi amiga y yo planeamos un viaje un invierno para el verano siguiente, y lo pagamos por adelantado. Al momento de pagar el viaje mi amiga no estaba en pareja con este hombre, a pesar de estar muy enamorada de él; pero las cosas todavía no se habían definido entre ellos dos.
Cuestión que cuando mi amiga y yo nos vamos de veraneo, ellos ya hacía unos pocos meses que estaban juntos.
Nos fuimos poco tiempo, apenas algo más de una semana de vacaciones. Debo confesar que mi amiga estaba re densa pendiente de llamarlo, enviarle mensajes y comunicarse con el todo el tiempo que estuvimos de vacaciones, lo cual era un poco plomo.
Un día antes de volvernos, un sábado, el le preguntó a que hora llegábamos. Ella pensó que se lo preguntaba para ver a que hora la podía llamar, pero en realidad, se lo preguntaba porque él fue a buscarla.
¿Una actitud de película? Tal vez no, si no fuera porque no vivían en la misma ciudad.
Pero la cosa no termina ahí.
Una vez que se re encontraron, el se ocupó de ir al súper, preparar la comida, y traerle un regalo especialmente comprado para ella.

Y a la mañana siguiente, a la madrugada cuando ambos se despiertan; ella lo mira porque él la estaba mirando fijamente.
Ella le sonríe y le dice "que lindo que estemos juntos, estoy muy feliz"
Y el, así a quemarropas, y sin anestesia le dice "TE AMO"

Mi amiga; que estaba bastante cagada a palos por las relaciones, se quedó muda. No terminaba de digerir esas palabras cuando escuchó "Creo que vine solo a decirte en persona cuanto te amo".

Tal vez no sea una historia de película (bah yo que conozco la historia, si lo es); pero esta escena es una escena típica de Hollywood.

Siempre me acuerdo de mi amiga  cuando veo películas románticas y  creo que las escenas de Hollywood solo pasan en las películas.

¿Ustedes tienen alguna escena para contar? Propia o ajena!!

Pueden comentarla aquí o mandarla por e-mail para publicarla.

Excelente comienzo de semana y comienzo de mes de Mayo!!!!

sábado, 13 de abril de 2013

Una historia de vida más (oscuridad)






Era como un sueño pero todo negro…todo sin color, sin luz.

-Decime tu nombre!!!
-Fulana de Tal.
-De vuelta, decime tu nombre!!!
-Fulana de tal.
-Decime tu DNI
- (esa memoria prodigiosa…)12.345.678
-Repetime el DNI!
-12.345.678, mi hermana…
-Que pasa con tu hermana?
-Donde está?
-Quien?
-mi hermana…donde está mi hermana…
-Che, chicos, la otra chica es la hermana, son hermanas!!!
-…donde está mi hermana…
-La otra chica que iba en el auto, es tu hermana?
-Si..
-Como se llama?
-Mengana de tal, me duele…
-Que te duele?
-la cintura, me duele mucho…
-Ya te vamos a llevar al hospital.



Todo se volvió negro, sin luz y ruidos. Ruidos de sirena…,voces, gritos, y esa débil voz que solo decía “me duele, donde está mi hermana?”

De repente el sacudón, ese sacudón horrible que no supo que movió pero que dolió hasta el alma.

- Mameta, mové un poco colaborá!!   A ver si me subís la cintura!!
- Me duele mucho...
-Pero si no te movés no te voy a poder cambiar de camilla... che vos vení y ayudame acá que no se puede mover.
-Adonde voy?
-Al hospital.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Una historia de vida más (el comienzo...)




(O el comienzo de la teoría del Caos presentada por Benjamin Button ;-) )


Ella sabía que ese día era su cumpleaños. El cumpleaños de su ex.

Ella tenía apenas 21 años, y su ex cumplía 23. Habían estado año y medio juntos entre idas y vueltas. Hasta como dijo el "todo duró hasta que se acabó".

Ella había quedado con un amigo, dos amigos de su amigo, su hermana y tal vez una amiga en ir a bailar ese sábado a la noche en grupo/parejas. Era una buena excusa para no recordar a su ex. A su "ex primer hombre".

También ese día la había llamado Agustín, un bombón de dieciocho años, un pendejo terrible que se había picoteado en otro boliche el viernes a la noche. Agustín le había dicho de ir al cine, de salir, de hacer algo.

Pero ella quería un novio más en serio, no un pendejo tres años menor. Le pareció mejor idea salir con el amigo del amigo del amigo, que había conocido en la casa de su amigo, que tenía su edad y que parecía más serio.

Era mayo en Buenos Aires. Había sido un otoño terriblemente húmedo y caluroso y  nuestra protagonista,  detestaba el calor y estaba fastidiosa. Tal era el fastidio que tachaba los días hasta que llegara el invierno.

Tachaba las materias que tenía para recibirse. Tachaba los días que tenía parcialitos, parciales y finales.

Medía el tiempo en eventos facultativos, de trabajos prácticos, parciales y materias rendidas. Y cada tanto esperaba encontrar un novio que no fuera tan impresentable como su ex.

Ese dieciocho de Mayo su amigo llamó, diciendo que el amigo de su amigo había flasheado con ella. Y que estaban armando una salida. Y salieron.

Salió su amigo y la novia; el amigo de su amigo y otra chica., el amigo del amigo con la protagonista; y el amigo del amigo del amigo del amigo de la protagonista con la hermana de la protagonista y ex novia del amigo de la protagonista (sep, es un quilombo!!!)

Y ella recordó todo el día que era el cumple de su ex y que ya no estaban juntos porque su ex era impresentable. Y llamó Agustín que era una dulzura, pero le dijo que no porque había quedado en otra cosa.

Y salieron. Y el amigo del amigo de su amigo era un reverendo pelotudo...no tenían nada en común, bailaba como desaforado o drogado, parecía haberse mamado con solo un trago, y mamarse mal (en aquel entonces la protagonista no sabía de los efectos de las drogas estimulantes del sistema nervioso central); si ella iba a tal club y su primo iba al mismo, todas las conocidas de ella eran unas taradas. Y el primo de el estaba de novio con una pelotuda según ella. El estudiaba arquitectura en la UB y ella algo relacionado con la salud y las ciencias duras en la UBA.

El estaba siempre apurado y ella tenía otro ritmo. La hermana la miraba como queriendo irse y ella tachaba los minutos mentales para volver.

El amigo del amigo de su amigo, decretó que antes de llevar a todo el mundo en su auto de vuelta, quería desayunar en el Perica de Libertador y Bustamante.

Ella pensó que era solo un desayuno y que a más tardar en una hora estarían con su hermana en el cuarto riéndose de este pelotudo.

En el estacionamiento del boliche estaba todo mojado, lluvioso, y con niebla. El amigo del amigo de su amigo empezó a reírse como desquiciado, a comportarse como borracho o loco y a tambalear. Quería desempañar el parabrisas trasero con la campera de cuero aviadora tipo "Top Gun". Obvio no se desempañaba.

Ella le dijo "yo manejo, dejate de joder" (ella tenía registro y en ese entonces manejaba...). El se negó. Ella tuvo una sensación rara pero quería no verlo más, quería que la salida terminara.

Se subieron todos al auto....

Lugones, asfalto resbaladizo. Pasaron otro auto pero por la derecha. El amigo del amigo de su amigo se reía y se creía gracioso.

El auto hizo un trompo, y  fue a parar como en cámara lenta contra un árbol

Ella solo gritó "nos matamos!!!!"

CONTINUARÁ....

domingo, 14 de octubre de 2012

Un 18 de Noviembre


Por Alita 



Soy la menor de 4 hermanos, con muchísima diferencia de edad… por ende tengo 3 mamás (mis hermanas y mi vieja, también antes estaba mi nona) y varios papas (mi viejo, mi hermano y mi cuñado). Tengo 7 sobrin@s directos y muchos sobrin@s postiz@s y una ahijada que ha llegado hace 2 meses, hij@s de mis querid@s amig@s… ya llegaran mis pequeños retoños…

Mi historia…

Año 1980: Sin que nadie lo esperara, ni se lo imaginara, mi mamá tenía 42 años y ya sus hijos 21, 18 y 13 años, por lo que en sus planes no estaba pasar nuevamente por esa mágica experiencia… pero en contra de todos los pronósticos, ella y mi papá se jugaron y me tuvieron… llegue a esta gran familia… nací!!!! El mismo día del cumple de mi nono, según él “su mejor regalo”… siempre fui muy apegada  a mis nonos, ella, mi nona, vivió muchísimo tiempo conmigo, ya que por el laburo mi vieja mucho no estaba…

Año 1999: Ingreso a la Facu… a mitad de año mis alergias y mi sinusitis no me dejan ser, por lo que recurro a un ORL…. Yo pensé cuando lo vi que era mi hombre ideal que había caído del cielo… me enamoré, va, creí que me había enamorado… él me llevaba 10 años, yo inocente creí muchísimo tiempo en todas sus mentiras, pero elegía quedarme cerca, no dejarlo, por temor a no encontrar a nadie que me “ame”…

Año 2003: El 18/11 muere mi nona… yo pensé que ese día mi mundo se acababa, no lo entendía, no lo podía creer, no me entraba en la cabeza… a pesar que ella era mayor (tenía 90 años) me resistía a dejarla ir… y tenía esa intranquilidad de saber si estaba bien… A los pocos días que se murió, la sueño, sentada al costado de mi cama, diciéndome que me quede tranquila que ella estaba bien… Siempre le pedí a Dios que me ocurra algo lindo en noviembre para contrarrestar mi tristeza tan grande…
Cuando se lo cuento al ORL, me trato como a un paciente, con una distancia y frialdad que yo no podía creer, pero lo mismo seguí viéndolo...

Año 2006: El día de la mujer, rindo mi última materia y me recibo de Contadora… ese mismo año decido dejarlo a él… ya su inconstancia, sus desplantes, sus desamores, y su uso hacia mi persona, habían hecho estragos en mi ser… tanto física como mentalmente….

Año 2009/2010: Él reaparece…nos encontramos por Caralibro…yo pensé que iba a ser distinto pero fue más de lo mismo… luego de muchas idas y vueltas, descubro a través de este gran mundo virtual y de Caralibro que él no está solo, que está acompañado… por lo que mi desilusión fue aún mayor… Siempre mis hermanas me habían dicho que no me convenía…pero yo no podía dejarlo, era como una adicción…. Lo dejé sabiendo que era definitivo… nunca elegí ser amante de alguien, y ese papel no iba ni conmigo ni con mis estructuras… en la ultima llamada pude decirle "GRACIAS A DIOS QUE NO SOY TU NOVIA"  y cortarle el teléfono... no lo volví a atender, a pesar que volvió a llamarme...


Para superar esta nueva pena, comienzo a hacer montañismo o Trekking… las sierras de mi amada Córdoba son uno de los lugares que más feliz me hacen sentir…. Me reencuentro, soy yo misma, no tengo máscaras sociales ni nada… soy yo en mi estado más natural y puro…

Año 2011: El 11/11/11 (fecha mágica para muchos…entre los que me incluyo) me invitan por el trabajo a un Trekking al cerro Champaquí… voy, total era finde largo y no tenía nada mejor que hacer…. Aparte el fin del Trekking era colaborar con una escuela de montaña (5 alumnos en total de entre 6 y 10 añitos). El grupo que siempre realizaba esta caminata, pertenecen a los Bomberos de la Provincia….
Y ahí estaba, en la trafic que nos llevaba, uno de los bomberos, flaco, alto, cara de bueno como pocos…. Se me vinieron todas las mariposas a mi panza…
Yo por miedo lo ignoré, no le di ni la hora… comenzamos la travesía… caminamos mucho, llegamos al refugio y yo sentía su mirada, trataba de ayudarme cuando me cansaba, y yo me negaba con mi mejor cara de pocos amigos… Como el grupo que se había armado era piola, él comienza a pedir que anotemos los mails y celulares en una hoja… Pasamos la noche en el refugio y al otro día, luego de caminar muchísimo y empinado, llegamos a la cima del cerro… no les puedo explicar la mezcla de sensaciones en ese momento… es mágico…
En ese momento se acerca el bombero y me dice: “Acá en este lugar quiero una foto con vos… Sos hermosa”…
Bajamos, volvimos a subir a la trafic y volvimos a Córdoba….


No me pregunten por qué, pero todos los días entraba al mail, lo controlaba y salía… Mi hermana, que me conoce como pocas personas, me dice “Vos estas esperando EL mail”… yo seguía negándome…

El 16/11/11, a la madrugada, sin poder dormirme reviso el correo… y ahí estaba “Hola linda como estas. Te mando los contactos. Avisa cuando se junten o si no organizamos algo.
Te mando un montón de besos. y si no te importa te invito una cerveza un día de estos. Cuídate”… al día siguiente le cuento a mi cuñado y a mi hermana, y me dicen “si no le contestas es por cobarde, porque sabes internamente que con él podes ser feliz”…. No sé si fue por orgullo o qué, pero le contesté…

El 17/11/11 salimos… hablamos hasta la madrugada…. Toda la noche hablamos, sentados en un bar, sentados en el auto…. Hasta que mi bombero favorito (como le suelo decir) se decidió y me beso…. Nuevamente las mariposas se hicieron presentes, esta vez millones y millones de mariposas…. Y siguen conmigo todos los días…

Sé y estoy convencida que fue el guiño de mi nona…. El día del aniversario de su viaje a otro mundo, me envió un nuevo ángel a mi vida….


A fines de Noviembre, reapareció el ORL, pero por primera vez pude ignorarlo desde el corazón, no por orgullo, sino por convencimiento que yo me merecía algo muchisimo mejor, yo no sabía si iba a funcionar esta nueva relación... pero por mi misma no podía volver a engancharme con semejante papanatas.... Por mas que cumpliera con los estereotipos sociales que nos imponen (casa en el country, buen pasar económico, fachero, etc) le faltaba la humildad y el cariño y amor que me enseñaron que era siempre importante...


Muchos no apostaban a esta relación, por los prejuicios propios de cada uno (que es bombero y a su vez policía, que todos te gorrean, que ya no quedan tipos fieles, etc...etc....) y hasta los mios también!!!! pero lo mismo me jugué...


El me lleva 6 años, tiene un hijo de 10 con el que me llevo bárbaro!!!! y no tiene mama, pero si papa con el que también me llevo muy bien!!! Y por suerte en mi familia, hasta mi vieja que es la mas dura de todos, lo aceptan y lo quieren a él y a su hijo (según mi papa hacía mucho tiempo que no me veían tan feliz)

Sinceramente a su lado he aprendido el significado de lo que es el amor… en todas sus formas y colores…. Lo amo, muchísimo lo amo…. Y él me ama… Estamos planeando una vida juntos… a la par, apostando por este amor que cada día crece más….


Finalmente el 22/08/2012 me mude con el.... Estoy y soy FELIZ.... ahora realmente descubrí lo que es el amor

martes, 2 de octubre de 2012

Solo en tres meses....

por Sheller





A él lo conozco desde hace "una vida". A ella, el mismo tiempo que el que hace que ellos se conocieron.
Ellos se conocieron en el trabajo. Ambos estaban casados en ese entonces. Era Noviembre de 1992.
Se notaba que había "algo" entre ellos. Sus miradas se cruzaban incesantemente en la oficina.
Para todos los compañeros de trabajo se hacía cada vez más obvio que algo había. Miradas cómplices entre ellos, chistes, largas conversaciones sobre cualquier cosa que sirviera de excusa. Pronto comenzaron a salir a almorzar juntos. Al principio, con otros compañeros, como excusa. Luego sólos.
Pero lo cierto es que, más allá de lo que todos pensábamos, nunca había pasado nada. Era el típico histeriqueo de compañeros de trabajo. Como ya les dije, ambos eran casados. Y con una problemática particular. Tanto ella, como él, eran separados y vueltos a juntarse. Él ya tenía un hijo. Ella todavía no.
Ella estudiaba en la UTN. Y tenía eternos problemas con el marido porque él la celaba de cualquier cosa. Y entonces cada vez que volvía tarde la universidad, o se quedaba a hacer horas extras en el trabajo, ella tenía problemas. Sus escenas de celos eran conocidas, ya que varias veces se la escuchó hablando por teléfono dando explicaciones al celoso marido.
Él era un tierno que la escuchaba y consolaba ante estas crisis. Se sabía que no pasaba los mejores momentos en su matrimonio, pero ya iban como 6 años de casados y era "normal" que eso fuera así.
Y en el medio estaba el jefe de ambos, que no sólo no quería saber nada de una relación entre sus empleados, sino que además estaba convencido que eso sólo podría terminar mal.
Y hacia fines de ese mismo año, un día entre navidad y año nuevo, él no vino a trabajar. Algo pasó. Él faltó sin aviso y eso no era normal. Trataron de ubicarlo pero no lo consiguieron. Los celulares todavía no formaban parte de la vida de todos. El misterio se resolvió al día siguiente. Él vino al trabajo y contó que su matrimonio había tenido una crisis más y se había terminado. Que la situación terminó de una forma violenta que derivó hasta en una intervención policial. No. Él no golpeó a su mujer. Su mujer intentó matarlo a él. Porqué? Ni siquiera él lo supo nunca. La cosa es que él logró evitarlo y todo terminó en una comisaría.
Obviamente que ella se acercó y lo consoló. Y quizá la separación repentina de él fue lo que precipitó la crisis en el de ella. Pero antes...
Él se iba de vacaciones la primera quincena de Enero y, como ya tenía reservadas y pagadas "vacaciones para 2 en Camboriú", La invitó a ella. Pero ella seguía casada. Y no iba a dejar a su marido así nomás, aunque se moría de ganas por dentro de hacerlo. Así que él se fue a Brasil con un amigo, ambos solteros. Y él recién "liberado".
Ella se quedó en Buenos Aires, cual Penélope, esperando su regreso.
Y eso sucedió en dos semanas. Al regresar, él se enteró que la crisis en el matrimonio de ella se había agravado. El marido tenía crisis de celos cada vez más densas. Veamos el personaje: Músico de banda de Heavy Metal. Cantante principal. Fracasado con aires estrella de Hollywood. Petiso. Apenas por encima de enano. Creo que este video lo representa tal cual:

Les juro que los que lo conocimos inmediatamente asociamos esta publicidad con el personaje en cuestión. Ah, me olvidé de un detalle. También se llamaba Miguel.
Lo cierto es que su matrimonio con nuestra protagonista iba en picada y sus continuas escenas sólo lograban acelerar la caída.
Él, nuestro protagonista, estuvo ahí para apoyarla. Y, ante cada crisis, él la acompañaba y escuchaba. Y así su relación se estrechó cada vez más más.
Finalmente ella dejó a Miguel. Él le ayudó a buscar un nuevo lugar donde vivir. Y se mudó ahí tres meses más tarde.
Ella y yo vamos a cumplir 20 años juntos en febrero.

viernes, 3 de agosto de 2012

Se invierten los roles...









Una vez más abro este espacio para publicar historias enviadas por los lectores. Esta vez Mario, gracias por compartir una historia que me dejó pensando en la locura actual.


Espero que la disfruten tanto como yo.


Buen fin de semana a todos!!!!


Marietta
______________________________________________________________


Esta historia me la contaron la semana pasada y me gustó o llamó la atención por la inversión de roles que podrán apreciar. No quiero adelantar nada para no arruinar el final. Ya van a ver.

Me la contó uno de los protagonistas, quien me autorizó a publicarla con los cambios de nombres correspondientes y previa lectura para dar su consentimiento. Cumplidos esos trámites, con ustedes, la historia.

--- o ---

Como todos los días, Gerardo abrió su Facebook para enterarse de las novedades. Le llamó la atención que tenía un pedido nuevo de amistad. Lo abrió. Era de una tal Corina Bellati. Él no conocía a nadie con ese nombre y su política era la de rechazar automáticamente las invitaciones de desconocidos. Pero, fue sincero consigo mismo, Gerardo hacía rato que se había separado de su esposa y salvo una fugaz relación con una ex novia de la adolescencia, no había vuelto a tener contacto con mujeres. ¿Y si la tal Corina era una oportunidad que se cruzaba en su vida?

Prudentemente, antes de aceptarla, le mandó un mensaje preguntando de dónde se conocían. La respuesta fue totalmente inesperada:

“Gerardo, soy Pilar Soriano, fuimos novios hace mucho. Para el Facebook uso mi segundo nombre y el apellido de mi abuela para que no sea fácil encontrarme. ¿Te acordás de mí? ¿Cómo andás?”

Pilar, Pilar... el buscador mental de archivos de Gerardo se activó y empezó a pasar rápidamente las fichas. Sí, se acordaba lejanamente de ella. Habían salido poco más de un año. Era una de las tres mujeres con las que Gerardo había llegado a comprar muebles con la idea de casarse. Dos veces tuvo que malvenderlos. Pilar había sido una de esas dos veces.

Pero ahí se agotaban los recuerdos. No podía recordar cómo había sido ser novio de Pilar. O por qué se habían peleado. Ni siquiera podía acordarse de si habían tenido sexo. Claro, eran muy jóvenes y eran otros tiempos.

Decidió aceptarla y empezaron a cambiar mensajes por Facebook y por mail. En alguno de esos mensajes viajó el número de celular de ella y a partir de ahí pasaron a los mensajes de texto y a las llamadas. Él la puso como número gratis en su sistema de telefonía celular y así pasaron charlando horas durante esa semana.

Él trataba de ver si en esas charlas se filtraba algún dato que le permitiera recordar algo más de aquella lejana relación. Ella le contó que se había casado, tenido un hijo (que ya la había hecho abuela, ¡qué loco!), se había separado y, al poco tiempo, el marido (o ex) había fallecido de un infarto. Y ahora estaba sola. Pero Pilar parecía más interesada en saber qué había sido de los amigos de Gerardo. Le preguntó por Humberto, por Jaime y Sara, por Miguel y Norma. Gerardo, con paciencia, le fue contando. Humberto se había casado y tenía una hija. Jaime y Sara se habían casado, se habían ido del país en los tiempos duros y luego de varios destinos, se habían separado. Jaime se había radicado en Colombia y Sara en Uruguay. Y Miguel y Norma se habían peleado. Norma seguía soltera y Miguel se había casado, tenía un hijo pero estaba separado desde hacía más de cinco años.

“Mirá vos. Cuántas cosas pasaron. ¿Y Miguel está en pareja ahora?”

“No, está solo como yo”.

“Yo tengo una amiga, Eli, que también está sola. Se la podemos presentar”

Gerardo sintió un escalofrío. Hacía pocos días que se habían reencontrado vía Facebook, todavía no se habían visto personalmente y Pilar ya hablaba en plural refiriéndose a ellos dos. ¿Iba ella muy rápido o los años lo habían vuelto lento a él?

Sin hacerle comentarios sobre el “podemos”, Gerardo le dijo que iba a hablar con su amigo.

Miguel había tenido una separación muy traumática que lo había dejado marcado. Al revés del separado que busca una inmediata revancha, Miguel se había retraído y salvo algunas pocas salidas con amigos, solía permanecer en su casa. Solo se permitía chatear y Gerardo era una de las personas con quien más lo hacía. Encerrado cada uno en su propia soledad, las charlas por MSN eran un oasis comunicacional. Siempre tenían tema para hablar. Mujeres (las que no tenían), fútbol (uno de River, el otro de Racing), política. Aquí coincidían. Los dos eran (son) acérrimos oficialistas, admiradores de la presidenta.

Gerardo y Pilar arreglaron para ir a almorzar el siguiente domingo. Él eligió un restaurante por la zona de Congreso. La pasó a buscar por su casa y al verla empezó a entender por qué habían terminado. Él admira a las mujeres elegantes, que se producen, que buscan gustar al hombre. Pilar era todo lo contrario. Jeans gastados, zapatillas, una campera sencilla, ni una gota de maquillaje. Y la charla durante y después del almuerzo terminó de convencerlo. No encontraba un punto en común entre los gustos de ambos. Y empezó a pasarla mal, a sentirse incómodo. Pilar le resultaba muy hueca y hasta físicamente le parecía insulsa. Seguía sin entender cómo podía haber estado de novio con ella. Peor, cómo había llegado a pensar que podía casarse con ella.

Sin embargo, cuando ella le propuso ir a tomar un café a otro lado, él aceptó sin dudar. Pilar sugirió un boliche en Colegiales y Gerardo se dejó guiar. Conocía poco y nada esa zona.

La confitería era cálida, acogedora. Quedaba sobre una calle secundaria, con vista a una hermosa plaza. Como ella quería fumar (otra diferencia con Gerardo, que había dejado el cigarrillo hacía tres años) y a pesar de la baja temperatura, eligieron una mesa en la calle.

Todavía no habían llegado los cafés cuando Pilar dijo:

“¿Sabés que acá cerca vive Eli? La voy a llamar para que venga a tomar café con nosotros”. Sacó el celular, la llamó y luego de cortar, le dijo a Gerardo:

“Me dijo que está pintando el departamento, pero que se lava, se cambia y viene”

Exactamente veinte minutos más tarde, de la puerta del edificio que está justo al lado de la confitería, salió Eli, elegantemente vestida y mejor maquillada. ¿Podía esa mujer haber estado pintando menos de media hora atrás? Las dudas de Gerardo cotizaban en alza. Pero de lo que no dudaba era de lo deliberado de la elección de Pilar. No era casualidad estar sentados en una confitería al lado del edificio donde vivía Eli.

Por un rato, trató de abstraerse de sus hesitaciones y buscó concentrarse en Eli y su charla. Era la antítesis de Pilar. Muy bonita, elegante, su charla le pareció muy interesante. Un poco menor que ellos, hacía menos de 20 años que residía en Buenos Aires, donde había llegado desde su provincia natal en el sur del país. Conocía a Pilar por haber trabajado juntas en un ministerio. Hoy seguían ambas en el mismo ministerio, pero en dependencias separadas. Dijo que le gustaba viajar y que nunca se había casado ni tenido hijos, aunque había tenido varias parejas. Que estaba dispuesta a conocer a alguien y empezar una relación si las cosas se daban.

Terminó su café y, disculpándose, volvió a su departamento, ya que había bajado poco abrigada y el frío de la tardecita la estaba afectando. Antes de despedirse autorizó a Gerardo a pasarle su Facebook a Miguel. Y volvió a desaparecer por la puerta por donde había aparecido.

Luego de dejar a Pilar en su casa, Gerardo fue a la suya con un solo objetivo: ponerse en contacto con Miguel y comentarle todas las novedades. Miguel se tiró de cabeza al Facebook de Eli. Luego de recorrerlo un poco por encima, comprobó que Gerardo no había exagerado. Ella era muy bonita y parecía más joven de lo que realmente era. Observando sus fotos se podía comprobar que también era cierto lo de su afición a los viajes. Había imágenes de Italia, de Brasil y de distintos puntos de la República Argentina. Le envió un pedido de amistad y, simultáneamente, le mandó un mensaje explicándole quién era y aclarando que le estaba pidiendo amistad siguiendo las indicaciones de Pilar. Al día siguiente encontró que Eli lo había aceptado y contestado su mensaje.

Volvió a escribirle, pero esta vez le dejó su dirección de correo electrónico para ir acercándose de a poco. A partir de ahí, empezaron a suceder cosas extrañas.

Pilar le mandó un mensaje de texto a Gerardo diciéndole que Miguel le había caído muy bien a Eli, que siguiera adelante, cosa que Gerardo no tardó en transmitir a su amigo. Pero minutos más tarde le mandó otro diciendo que su computadora se había descompuesto y no sabía cuánto tiempo iba a estar sin ella. Sin embargo, al poco rato aparecía en el Facebook de Miguel solicitándole amistad. Después aclaró que estaba usando una computadora que le había prestado una vecina.

Pasaron dos días sin noticias de Eli. Miguel aprovechó la confianza de Pilar para saber qué pasaba. Le contestó que Eli había intentado contestarle por Facebook pero que no sabía qué había hecho mal, el Facebook se había cerrado y el mensaje no se había enviado. Entonces, le envió el mismo mensaje por mail, pero luego de eso, su computadora se había descompuesto y estaba incomunicada.

¿Había epidemia de computadoras descompuestas? Miguel se sumó a las dudas de Gerardo.

Al día siguiente, recibió un mail de Eli. Le decía que había copiado mal la dirección de correo y por eso no había llegado su mensaje. Ahora lo estaba re enviando. Miguel tenía a la vista el encabezamiento del mensaje donde se observaba la dirección mal escrita. ¿Podía Eli ser tan retorcida de escribir un encabezamiento falso? ¿O las cosas habían sucedido tal cual las narraba ella?

Trató de alejar los fantasmas de su cabeza y contestó el mail. Se abrió mucho. Prácticamente le contó su vida entera. Y al final del mensaje, escribió:

“Me gusta ser frontal y sincero y espero no "asustarte" con esto. Creo que si Pilar y Gerardo se "confabularon" para que nos conociéramos aunque sea virtualmente (por ahora) no fue solo para ser contactos en el Facebook. Me gustaría que nos diéramos la oportunidad de conocernos más y mejor. Si la cosa funciona, va a ser una alegría. Y si no, podemos ser buenos amigos.”

Ella no tardó en contestarle. Estaba sorprendida por lo abierto que había resultado él y pasó a contarle algunos detalles, pocos, de su vida. Terminaba diciendo:

“Soy soltera, no tengo hijos, pero estoy convencida de que el estado ideal de un ser humano es estar enamorado, pero a mi no me resulta fácil enamorarme, y creo que en mi caso no es cuestión de edad. Siempre fui así. Puedo aceptar que tal vez ahora sea aún más difícil, porque cada uno tiene un bagaje propio, costumbres, etc. que lo hacen cada vez más personal y selectivo. Pero todo absolutamente todo es posible y cuando uno menos lo piensa, la vida nos sorprende siempre. Un beso. Eli.”

Paralelamente a estos mensajes, Eli le había solicitado amistad por Facebook a Gerardo y tanto ella como Pilar, a Jaime, aquel amigo que ahora estaba radicado en Colombia. Se ve que Eli había visto fotos de la visita que Miguel le había hecho a Jaime un par de años antes y aprovechó para preguntarle detalles de ese país, lugares a visitar, etc. Luego le confió a Pilar que se sentía defraudada por Jaime, que le parecía que la información que le había dado era muy superficial, que no la alentaba para nada a visitar ese país.

Por su parte, los mensajes y llamados entre Pilar y Gerardo eran cada vez más espaciados, más breves y más secos, sobre todo por parte de ella.

Miguel volvió a escribirle a Eli. Contestó algunas de las cosas que Eli le preguntaba, hizo a su vez otras preguntas y agregó algunas cosas de él que consideró interesantes. Finalmente, se decidió a dar un paso más:

“Me gustaría que pudiéramos encontrarnos personalmente. Para tomar un café, almorzar, cenar, te dejo a vos la decisión.”

La respuesta de ella fue escueta. Se limitó a responder breve y secamente las preguntas de Miguel y contestó así a la invitación:

“Te cuento que estoy viajando y recién vuelvo en agosto. De igual manera te agradezco la invitación que me hiciste. En estos momentos estoy en mi trabajo así que no puedo seguir escribiendo pero no quería dejar de contestar tu e-mail, ya que no me gusta dejar de hacerlo. Eli.”

¿Eso era un no temporal o permanente? ¿Le estaba diciendo “hasta acá llegamos, no me interesás”? Por las dudas, Miguel le respondió, más escuetamente que ella:

“Bueno, tendré que resignarme a esperar. La invitación queda en pie para cuando vuelvas.”

No hubo respuesta rápida. Ni lenta. Por el contrario, unos días después recibió un mensaje de texto de Gerardo:

“¿Sabés una cosa? La loca de Eli nos borró del FB a vos, a Jaime y a mí.”

Tuvo que esperar a llegar a su casa y consultar su computadora para convencerse que era cierto. Y así lo era.

Dos días más tarde, comprobó que también Pilar lo había borrado, aunque no a Jaime ni a Gerardo.

Los dos hombres quedaron perplejos. ¿Qué era lo que realmente buscaban estas mujeres? ¿Por qué Pilar lo había buscado a Gerardo en FB? ¿Al saber de la situación de Miguel fue que se le ocurrió presentarle a  Eli? ¿O ya había entrado con ese as en la manga sabiendo que algún amigo separado iba a tener? ¿O acaso había buceado en el FB de Gerardo para ver qué amigos tenía, cuáles conservaba de aquella época?

Todas preguntas sin respuestas. Gerardo aventuró que podía tratarse de dos caza fortunas en busca de espónsores que les financiaran sus viajes. Y que al ver que ni sumando las “fortunas” de los dos calificaban para espónsor, habían decidido cambiar de aire en busca de otros ingenuos.

Lo único cierto es que esta vez los roles habían sido distintos. Dos hombres se sintieron boludeados por dos mujeres a partir de Facebook.













miércoles, 14 de diciembre de 2011

El reincidente...

 
 
 
 
(Esta cybercita aclaro que es de Noelia, una de la lectoras, y no de mi propia galera)

Era mayo del 2005, yo para ese momento tenía 24 años y salía con mi Jefe (relación larga y para contar en otro post) hacia ya varios meses. Pero mi  Jefe tenía varias amiguitas de las que yo estaba en conocimiento asi que sabia bastante bien que la relación no daba para mucho y ya me estaba aburriendo. Ese año compré mi primer computadora, y una vez que tuve acceso a internet mi tía Mónica me dice: "Por que no entras en la página ICQ,  te haces un perfil  a ver si así conoces a alguien!?"
Bueno, dicho y hecho...entre en ICQ me arme un perfil y empecé a probar suerte. No me acuerdo muy bien como funcionaba la página pero si recuerdo que empecé a contactarme con un chico que tenia tres años mas que yo y se llamaba Mariano. Tuvimos un par de chats, me pasa su msn y lo agrego, así que empezamos a chatear. Nos hicimos las preguntas de rigor, edad, estado civil, estudias o trabajas?
Veintiocho años, soltero,  estudiaba medicina, le faltaba rendir un exámen para recibirse y hacia prácticas en no me acuerdo que hospital de San Martín.
 Me pidió una foto, le pasé una foto de cuando tenia 18 años del viaje de egresados era la que mas tenia a mano y le pedí que me mande una foto de él.
Bueno esa foto nunca llegó, cambió de tema se fue a cenar y eso quedó pendiente.
Después de dos o tres charlas nos pasamos los números de celulares y un martes me llama, charlamos un ratito mientras yo iba camino a encontrarme con unas amigas para cenar, quedamos de vernos el domingo 19 de Junio de 2005 (me acuerdo por que dos días después yo cumplía años). Cuando me pregunta donde quiero que nos encontremos, le digo: "mmm, no se te queda cerca Flores?";
a lo que me responde: "Si si no te hagas problema YO TENGO AUTO"
Y finalmente nos pusimos de acuerdo en encontrarnos en Nazca y Rivadavia, en un café que todavía hoy existe, a las 21.00
Esa frase "...YO TENGO AUTO..." me quedo haciendo ruido, por que? Muy sencillo, automaticamente asocié que el flaco era físicamente muy poco agraciado y tener auto le daba cierta seguridad, después de pensar dos segundos ese planteo estúpido que yo misma me había hecho pensé:" Noelia dejate de joder"...
Llegó el domingo, yo tenia un dolor de cabeza que parecía que me habían pegado un martillazo pero fui igual. Llegué temprano por las dudas, puse el celular en vibrador elegí una mesa lejos de la puerta y me senté a esperar con un cortado de por medio. Se hicieron las nueve, y Mariano me llama
Mariano: Hola Noelia?
Yo: Sip, hola!
M: Donde estas? Yo estoy en Rivadavia y Nazca pero no te veo
Yo: Estoy en el bar ...adentro....en Clapton entrá!
M: Bueno ahí voy...
 
Veo que entra un hombre petisito con campera verde muy serio, se me acerca y me dice: Noelia?
Yo: Si, hola como estas? sentate
 
Mariano no era de esos tipos que rajan la tierra, tampoco era de mi tipo, petiso con cuerpo de barril, pero como me dice siempre una amiga "un cafecito no se le niega a nadie". Vivia con los papás, lo mantenían por que estudiaba, vivía otra realidad distinta a la mía; yo trabajaba, estaba muy bien en mi trabajo y era lo mas importante para mi.
 
Bueno bastante agradable la charla pasaron un par de horas, o por ahí una hora y media; la verdad un pibe ubicado, super centrado, serio; copado para ir conociéndolo pero solo para ir conociéndolo....
En un momento dado me dice: "Queres ir a dar una vuelta?"
No me pareció mala idea así que le dije que si. Terminamos en la plaza de Devoto, me dio un beso y decidió unilateralmente ponerse de novio. Si ponerse de novio conmigo! Queee? No no de ninguna manera, mi respuesta fue:"Esta todo bien, podemos salir vernos, conocernos para ver si funciona pero no ponernos de novios, esto no es un tramite como ir a pagar una multa, entendes?"
 Para mi ponerse de novio no era algo así de una hora para la otra, era algo serio tenias que pensarlo, tenias que tener ganas de comprometerte de esa forma
Dijo que entendía, pero se me hizo que no....me pasaba a buscar por casa, por el trabajo, me llegaban mensajes al mejor estilo "TE EXTRAÑO DEMASIADO, TANTO QUE NO PUEDO ESTUDIAR" yo pensaba "a mi no me hagas culpable de tu vagancia querido."
Después de un mes y medio de salir con el, donde yo trabajaba me asignan un curso de cuatro meses en los cuales yo solo tenia que hacer el curso sin ir al trabajo, pero como les faltaba gente me propusieron pagarme un sobre sueldo (en realidad me pagaban mas que el sueldo) para ir todas las tardes. Así que mi día empezaba a las 5.30 y terminaba a las 00.00, molida sin ganas ni de respirar menos que menos de salir o verlo.
Esta exigencia laboral, sumado a que a la hora de los bifes el pibe era una angustia y duraba dos segundos y ni lo sentías, sumado a que nunca tenia un mango y las pocas veces que íbamos a un telo terminaba pagando yo, decidí que él no era para mi e hice algo que a mi no me gustó nunca que me hicieran, desaparecí literalmente. El me llamaba todos los días, así que un día accedí a tomar un café y explicarle el porque....
Cuando nos encontramos, le mentí....quería decirle que no me causaba nada estar con el pero no podía ser tan mala, entonces le dije que para mi en ese momento era mucho mas importante mi trabajo que el y que no tenia tiempo para dedicarle y punto. Se fue como alma en pena, daba lástima despeinado, sin afeitar, un desastre. Me sentí culpable!
No termino ahí, dos años después en Noviembre de 2007 abro mi mail después de muchas semanas y veo un mensaje de Mariano, como te explico...sentí que la sangre de todo el cuerpo se me bajaba a los pies y se congelaba ahí, me quede sin respiración por un rato. En el mail me preguntaba que era de mi vida, como estaba y si quería tomar un café. Yo para ese momento, seguía con mi Jefe pero nos estábamos distanciando de a poco así que estaba casi sola y acepté.
Nos encontramos en el mismo bar donde yo lo había "dejado". Charlamos de nuestras vidas, me contó que ya se había recibido, que estaba trabajando, que había convivido con una chica que conoció a las dos semanas que lo deje (si estaba desesperado por afecto!), que no estaba para nada serio ¿? pero que quería volver a salir, yo que soy de regalar oportunidades a granel le dije que si. Acto seguido me preguntó donde había un telo cerca por que estaba apurado....y yo que tan desesperada no estaba lo mire con cara de pocos amigos y le dije llevame a mi casa. Salimos ocho meses, solo los sábados al cine o a cenar y a garchar, eso si pagábamos a medias. Un buen día desapareció, no contestó mas llamados ni mensajes ni insultos ni mails con insultos ni nada.
Como todo en mi vida es cíclico, dos años después en Septiembre del 2009 quien me manda un mail adiviná? Siiiiii! Te ganaste el millón!!! Mariano, pidiendome disculpas por haber desaparecido así, que le encantaría saber de mi y bla bla bla.
Dije por que no? Si lo admito soy reincidente con todas las letras y en mayúscula, y si también un poco masoquista.
Esta vez me pasó a buscar por casa, se quedó mudo cuando me vio por que yo había cambiando bastante, unos cuarenta kilos digamos. Así que me subí al auto lo salude y salimos para Palermo, me pidió si antes de ir a tomar algo podíamos pasar por un lugar. Le dije que si siempre y cuando ese lugar no fuera un hotel, por que yo ya conocía su pedigree y no tenia ganas de joderme la salida.
Fuimos a ver al psiquiatra de su "ex". Si si el cuento vino de la siguiente forma, me contó que cuando dejó de contestarme los mensajes y las llamadas allá lejos en el tiempo fue por que había vuelto con su ex-pareja una chica que según el describía estaba bastante del tomate, le faltaban todos los jugadores y de los dos equipos, la chica en cuestión lo había denunciado por una tentativa de homicidio sin el tener nada que ver, lo había rajado de la casa con lo puesto y su ex-suegro la había denunciado a la hermana por no se que, le habían cagado el auto y la vida....y al psiquiatra lo quería ver para que declarara en el juicio. Yo le dije: Viste, todo se paga.... Fuimos un par de veces mas a tomar algo solo los domingos por que los sábados iba a no se que iglesia evangélica para curarse el corazón.
Tres fines de semana después de la primer salida, y después de un único intento de concretar algo que fue una tristeza por que por poco se pone a llorar, cosa que no  le permiti por que sino iba a contabilizar dos llorones de telo en mi lista y con uno solo estaba bien, (esa historia te la cuento otro día); se fue a un retiro espiritual. Vos lo viste volver? Yo todavía no!

Marietta habilita (post 9)


Quiero agradecer a Noelia por compartir esta historia.

Ella nos ha enviado una "cybercita".

Espero que la disfruten como yo al leerla.

Noe, gracias por participar!!!

lunes, 14 de noviembre de 2011

Luna de miel accidentada



El próximo 14 de noviembre debería estar cumpliendo 25 de años de casado. Como casi todos saben, hace ya algo más de año y medio que no tengo a María Inés, mi esposa, a mi lado. Quizá algunos pensarán que debería ponerme triste al recordar la fecha y pensar en todo lo que no pudimos llegar a hacer, todo lo que no logramos compartir. Sin embargo, mi punto de vista es distinto. Me parece que la mejor manera de homenajear a la fecha y a Inés, es recordando los excelentes y divertidos momentos que disfrutamos juntos.

Tuvimos un matrimonio pleno de alegrías, no exento de momentos amargos, tristes, es cierto, pero superados gracias a esa fuerza que nos mantuvo unidos aun en las circunstancias más desgraciadas. Por eso quiero compartir con ustedes el comienzo de esos años de casados. Las vicisitudes que rodearon los preparativos del casamiento, la ceremonia y la fiesta y la luna de miel.

Al contrario de lo que suele hacerse en estos casos, he respetado los nombres reales de todas la personas mencionadas. Creo que no hay situaciones comprometedoras que ameriten un cambio. Si aparece alguien quejándose, quiero dejar sentado que la responsabilidad es mía y no de Marietta.

Las fotos que ilustran la entrada corresponden a la ceremonia y a la fiesta.

(Cuento esta historia en primera persona ya que soy uno de los protagonistas. Yo soy Mario, a.k.a. Papá por siempre).

Los que se hayan casado alguna vez conocen el torbellino que se genera en la pareja y los respectivos grupos familiares y de amigos. Se va creando un “in crescendo” que hace eclosión el día del casorio.

Si bien esta historia va a hacer algunas referencias al antes, se va a centrar en el después, donde realmente pasaron las anécdotas más jugosas.

Remontémonos al año 1986. Después de algo más de un año de noviazgo, con María Inés decidimos poner fecha. Más bien ella empezó a dudar de mis serias intenciones y me apuró. Y yo, metido en el brete, dije la primera fecha que me vino a la mente. Ni recuerdo por qué la dije o si ya la había pensado previamente: 14 de noviembre. Me mira emocionada y me dice: “es el aniversario de casados de mis viejos”. ¿Coincidencia? Lo dejo a criterio del lector.

Aclaro que yo no fui bautizado al nacer y que mis padres, más por deseo o imposición de mi padre, no se casaron por iglesia. Yo, no comprendiendo la importancia que tenía para ella, le propuse seguir ese camino y casarnos solamente por civil. Ella no dijo no, pero tampoco dijo sí.

Llegamos así a mediados de octubre donde asistimos al cumpleaños de la hija de una amiga. Esta amiga tenía una tía que, cuando se pasaba de copas (cosa que sucedía muy a menudo) no tenía pelos en la lengua. Esta reunión no fue la excepción. Y en su máximo estado de beodez, me encaró felicitándome por el próximo casamiento y me preguntó en qué iglesia iba a ser la ceremonia. Ante mi negativa, con su voz pastosa me despachó su discurso pro casamiento religioso y su importancia. Esto le dio pie a mi entonces futura esposa para plantearme sus deseos respecto del tema. Tras un intercambio de opiniones, decidimos (acepté) casarnos por iglesia.

Sin embargo, la cosa no era tan fácil. Estábamos a menos de un mes de la fecha indicada y había varios temas a resolver: conseguir iglesia, el vestido de novia, mi eventual bautismo, el curso pre nupcial, etc. Por suerte estábamos rodeados de muchos amigos y entre todos colaboraron para salir adelante. Veamos cómo se fueron solucionando los inconvenientes.

Iglesia: por razones comerciales, estábamos en contacto con la hermana de mi anterior novia. Fue ella la que se movió y consiguió la iglesia Santa Amelia, de Virrey Liniers y Belgrano, donde sus hijos eran scouts. Y la consiguió para la fecha deseada.

Vestido: una tía de mi señora es modista. Mi señora vivía en Montegrande, la tía en Máximo Paz. Una tarde, a la salida del trabajo, las dos se reunieron en la plaza de Montegrande, con tres o cuatro revistas de vestidos de novia y eligieron el modelo. La tía puso manos a la obra y el vestido estuvo listo en tiempo y forma.

Bautismo y curso pre nupcial: acá confluyeron dos cosas. Por un lado, charlando mi señora con el padre Daniel, párroco de Santa Amelia, sobre el asunto de que yo no estaba bautizado, éste le dijo que no tenía sentido “dar un golpe religioso” (palabras textuales), que ya iba a haber tiempo para ver el tema. Lo que había que conseguir era una dispensa papal para “casamiento por disparidad de cultos” (sí, para la Iglesia Católica Apostólica Romana es lo mismo ser judío, musulmán, budista , ateo o agnóstico). Ahí intervino el párroco de Montegrande, muy amigo de mi entonces futuro cuñado. No solo consiguió la bendita dispensa sino que, además, nos dio por aprobado el curso pre nupcial.

Fiesta: mis viejos se encargaron de pagar la fiesta. Nosotros de conseguir salón, servicio, fotógrafo, etc.

Luna de miel: mi esposa en ese entonces era empleada bancaria. La Asociación Bancaria nos regalaba una semana a elegir entre dos o tres destinos. Por comodidad y disponibilidad, elegimos Mar del Plata. Pero nosotros nos casábamos un viernes y la Bancaria nos daba una semana de lunes a lunes. Entonces la idea original (acá es donde empiezan a aparecer los primeros contratiempos) era ir en auto, parar un par de días en algún lugar del entonces Municipio Urbano de la Costa y luego llegar a Mar del Plata.

Transporte de la novia: en nuestro grupo de amigos, Daniel, con su Ford Falcon, siempre había sido el “chofer de las novias”. Pero quisimos darle vacaciones para que pudiera disfrutar de la ceremonia  y la fiesta. Entonces, Inés le preguntó a su amiga Irene si su marido, Marcelo (también en esa época poseedor de un Ford Falcon), podía llevarla a la iglesia y luego de la iglesia a la fiesta. “Por supuesto, dalo por hecho”. Al día siguiente, toda compungida, le dijo: “Dice Marcelo que él no es el chofer de nadie”. Conclusión: Daniel terminó llevando a Inés. ¿O no? Ya veremos.

(Sí, Marcelo, te mandé al frente. Que todos sepan la clase de persona que sos).

(Acotación al margen: Marcelo e Irene llevaban casi dos años de casados en ese momento. Se separaron pocos años más tarde).

Música: el mismo Daniel, con otra amiga, Liliana, se encargaron de grabar un casete con la música. Un par de temas para amenizar la espera, y tres en particular para la ceremonia: la entrada de la novia, los anillos y la salida de los novios.

Organigrama: sé que el término suena muy burocrático. Pero habíamos diseñado toda una ingeniería para la gran jornada. Mi señora iba a ir a vestirse a la casa de su amiga Amneris, que vivía a unas cuatro o cinco cuadras del salón. Yo, en mi casa. Daniel pasaba a buscarla y la llevaba a la iglesia. Yo, por la tarde, dejaba mi auto cerca de la casa de Amneris. Y una vez que estuviera listo, otro amigo, Ubaldo, pasaba por casa y me llevaba a la iglesia.

Finalizada la ceremonia, Daniel nos llevaría a Parque Centenario para que nos sacáramos fotos artísticas y de allí al salón.

Luego de la fiesta nos llevaba de vuelta a lo de Amneris donde nos cambiaríamos y ya en nuestro vehículo nos iríamos al Hotel Regente (Suipacha entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear) donde pasaríamos la noche de bodas (regalo de mi cuñado).

En el hotel estaríamos hasta el sábado a la tarde, momento en que emprenderíamos el viaje hacia la costa. Pasaríamos dos noches en algún punto intermedio para emprender el tramo final hasta Mar del Plata el lunes por la mañana.

Este era el plan. Vayamos a los hechos reales.


Hasta la llegada a la iglesia, todo iba bien. Éramos el único casamiento del día pero fue suficiente para llenar el templo.

Entra mi señora con mi cuñado. Mi cuñado es de caminar rápido así que le habían advertido que fuera despacio, que no llevara a la hermana flameando. Tanto le advirtieron que entró prácticamente en cámara lenta. María Inés tironeando para adelante y mi cuñado para atrás. Resultado: cuando apenas habían recorrido la mitad del pasillo, se acabó la música. Rápido rebobinado (ubicarse en la época: ni CD, ni MP3, ni etc.) y vuelta a empezar.

Pasado ese pequeño incidente, el resto de la ceremonia transcurrió con normalidad. Hasta el cura se permitió hacer comentarios jocosos, por lo que fue un trámite agradable.

Salimos de la iglesia, subimos al auto de Daniel y cuando le da arranque, nada. Vueltas y vueltas, pero el motor no arrancaba. María Inés e Irene se miran y con sendas sonrisas en sus caras, exclaman a dúo: “¡¿A quién cagamos?!” Y Marcelo, resignadamente, nos llevó a Parque Centenario y se mantuvo distante, fumando, mientras el fotógrafo hacía su trabajo. Y luego, al salón.

Mientras nosotros estábamos en Parque Centenario, Daniel llamó al ACA para ver qué pasaba con su auto. Apenas llegó el auxilio, le dijo que intentara ponerlo en marcha. La maniobra fue infructuosa, pero el mecánico le dijo:

-        Saque el corte de combustible.
-        No, nunca lo pongo.
-        Hágame caso, fíjese y conéctelo.

Daniel se fija y, efectivamente, aunque jamás le hacía caso a su padre respecto de la seguridad que significaba cortar el paso de combustible, ese día, en forma absolutamente instintiva, lo hizo apenas llegó a la iglesia. Por supuesto, Marcelo jamás se enteró de cuál había sido el percance. Solo que el ACA lo solucionó. Y, obviamente, el auto de Daniel estuvo disponible para seguir con el organigrama luego de la fiesta.

La fiesta fue muy divertida. Entramos al compás de “Solo llamé para decirte que te amo”, uno de los temas que nos identificaban en esa época (nuestra primera salida fue al cine, a ver “Una chica al rojo vivo”, de la que aquel tema era la parte sobresaliente de la banda sonora). El único problema fue el calor reinante, ya que el 14 de noviembre de 1986 fue un día muy caluroso.

Terminada la fiesta, nuestros amigos nos jugaron una broma. Primero nos separaron, subiéndome a mí al auto de Daniel y dejando a mi flamante esposa de a pie. Me pasearon por Caballito, pasando cada tanto por donde había quedado Inés. Finalmente nos llevaron a lo de Amneris y se quedaron un rato tomando café. Pero en una distracción, cargaron nuestra valija en el auto de Daniel y se la llevaron. En plena madrugada, se generó una búsqueda del tesoro por las calles de Buenos Aires. Nos fueron dejando pistas hasta que, cansados, dejaron la valija en el hotel y nos llamaron a lo de Amneris avisándonos del hecho.

Acá surgió el primer inconveniente. Nuestra idea era dejar la ropa de la ceremonia en lo de Amneris para no llevarla a la luna de miel. Pero como en la valija estaba nuestra otra ropa, fuimos al hotel vestidos de novios. No era tanto problema. Liliana vivía en San Telmo y podíamos dejar la ropa en su casa, camino hacia la costa.

Llegamos al hotel a las 6 de la mañana.

(Permítanme hacer uso de un recurso habitual de las novelas)
Ocho horas más tarde...

Me despierto de la siesta con una ligera picazón en las manos. Estaban enrojecidas, pero no se notaba erupción ni nada que se pareciera. No le di importancia.

Nos levantamos, picamos algo (nos habíamos llevado algo de comida de la fiesta, más una botella de champagne – todavía no se había inventado el alcoholímetro) y comenzamos a prepararnos para partir. Afuera seguía haciendo un calor intenso pero ya el cielo comenzaba a cubrirse de densas nubes negras.

Esas nubes fueron haciéndose más y más densas y más y más negras. Y hacia las 5 de la tarde cayó un temporal terrible, una cortina de agua. Durante el año y medio de nuestro noviazgo, Buenos Aires y alrededores habían sido escenario de lluvias intensas y consecuentes inundaciones. Recordemos que en esa época no existía la Autopista Buenos Aires – La Plata ni la Autovía 2. Por lo tanto, empezamos a evaluar la conveniencia de salir a la ruta esa tarde/noche o esperar al domingo. En principio, decidimos enfilar a lo de Liliana y luego, con el pasar de las horas, ver qué hacíamos.

A todo esto, mis manos y otras partes del cuerpo me picaban más y más.

Para que tengan una idea de cuánto había llovido, la 9 de julio tenía 10 centímetros de agua, algo que nunca había visto ni volví a ver.

Ese sábado era el cumpleaños de la hermana de Liliana. Así que había bailongo. Nos quedamos un rato. Todos los que llegaban se quedaban mirándonos con la boca abierta. Se dividían entre “¿Ustedes no se casaron anoche?” y “¿Qué hacen ustedes acá?” Pero la reacción mas insólita fue la pregunta de la madre de Liliana. Siempre fue una mujer tan buena e ingenua como chapada a la antigua. Se murió pensando que su hija mayor era virgen y que su hija menor había llegado virgen al matrimonio. La miró fijamente a María Inés y con una sonrisa extrañada le dijo: “No te noto cambiada”.

A medida que avanzaba la noche, nos fuimos quedando y decidimos que era mejor pasar la noche en nuestro departamento.

Llegamos a las 2 de la mañana. Dejé a mi esposa en la puerta junto con las valijas y fui a estacionar el auto. Cuando vuelvo, me la encuentro sentada en los escalones que conducían a la puerta de entrada, muerta de risa y señalándome un cartel que estaba pegado en la puerta. Decía más o menos así: “Se ha cambiado la llave de la puerta de entrada. Por favor, solicite su copia al departamento...” Estábamos muy cansados y con la guita justa para la luna de miel, como para ponernos a buscar un hotel. Así que juntamos coraje y tocamos el timbre. A la voz somnolienta que nos respondió, tratamos de explicarle la situación. Mientras escribo, imagino que en la actualidad, prevalecería el temor a que fuéramos chorros (encima caras nuevas en el edificio) y nos habrían dejado afuera. Pero hace 25 años la gente era más confiada y bajaron a abrirnos y nos dieron las llaves.

Armamos la cama con el colchón sobre el piso (los muebles del dormitorio los iban a ir a recibir mis viejos mientras nosotros nos encontráramos afuera).

Y así, durmiendo en nuestro pequeño departamento alquilado, dio comienzo nuestra accidentada luna de miel.

El domingo nos despertamos a media mañana. La picazón no solo se había extendido, sino que importantes ronchas se dejaban ver a lo largo y a lo ancho de mi cuerpo. Sobre todo en las manos y en la cintura, como siguiendo la línea del cinturón del traje de casamiento. Y las manos las tenía francamente hinchadas. Nos pareció conveniente concurrir a una guardia antes de emprender viaje. No fuera cosa que el asunto se agravara y quedáramos varados en algún lado.

Como flamante esposo de una empleada bancaria, fuimos al Policlínico Bancario. Luego de una breve espera, me atendió una doctora de malos modos. Le expliqué lo que me pasaba, donde y como me picaba y le pedí que, de recetarme algo, fuera algún remedio que no me provocara sueño, ya que tenía que manejar hasta la costa. Con cara de pocos amigos, me espetó:

-        ¡Hombres, hombres! Son todos unos cagones. Por una pavadita arman un escándalo. A ver, levántese la camisa (en tono imperativo).

Cumplo con sus órdenes (no eran indicaciones) y me levanto la parte derecha de la camisa, el lugar donde, me parecía, tenía más afectado. Yo estaba parado y la doctora sentada, con su vista directamente apuntando a mi cintura. Fue levantarme la camisa y, automáticamente, la doctora dio un salto hacia atrás en su silla, al tiempo que se protegía la cara cruzando los brazos por delante (como si un Alien fuera a salir de mi interior) y exclamaba:

-        ¡Ayyyy! ¡Cómo tiene!

Luego de estas expresiones de aliento, me dijo que podía ser una alergia a algo que habría comido durante la fiesta, que también podía haber sido el calor de aquella noche, y no descartó la posibilidad de una reacción nerviosa, me recetó un par de cosas (entre ellas Farm X como cicatrizante) y me dejó salir de Buenos Aires.

Así que almorzamos frugalmente y salimos a la ruta. El día estaba soleado y agradable, luego de la tormenta del día anterior. Nada extraño sucedió en el camino, más allá de que yo sentía que la “zona afectada” iba avanzando como un río de lava y nuevas zonas de mi anatomía se veían afectadas por la picazón.

Finalmente paramos en San Clemente del Tuyú, en el hotel Fontainebleu, de lo más paquete de la primera localidad del hoy Partido de la Costa.

Descansamos un rato, nos duchamos, salimos a cenar y, a la vuelta, llegó la escena más patética de toda esta luna de miel. Mentes impresionables, se recomienda abstenerse de leer lo que sigue.

Yo me tiré en la cama, desnudito como mi madre me parió y mi señora procedió a espolvorearme Farm X en cada rincón de mi cuerpo donde se veía sarpullido. Y les puedo asegurar que, a esa altura del partido, la erupción ya había alcanzado las zonas pudendas. Por eso puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que la primera noche oficial de la luna de miel, mi mujer me echó un polvo (o varios).

A todo esto, yo intentaba mirar por encima del cuerpo de Inés, los goles de Talleres 1 – San Lorenzo 1 en Fútbol de Primera. No existía aún Fútbol para Todos.

Al día siguiente encaramos la ruta 11 hasta Mar del Plata. Yo manejando con solo cuatro dedos: pulgar e índice de cada mano. Con esos dedos tomaba el volante y con los mismos dedos, de la mano derecha, hacía los cambios. Por suerte, lunes a la mañana, prácticamente nada de tránsito, así que no hubo que hacer maniobras complicadas.

Llegamos al hotel de la Bancaria, dejé el auto en una calle lateral (creo que 9 de julio) y por tres o cuatro días solo nos movimos a pata.

El resto de la luna de miel transcurrió sin mayores novedades. Por supuesto, en mi estado, cero sexo.

Uno de los últimos días, que ya podía volver a manejar, fuimos a conocer el en ese entonces flamante complejo de Punta Mogotes. Después de caminar un rato por la playa, como llevaba la malla, me saqué el pantalón y me metí en el agua, mientras mi señora me miraba atentamente desde la arena. Recordemos que era noviembre y que luego de la tormenta post día de casamiento, había refrescado en toda la costa bonaerense. Pasaron dos muchachos caminando, uno me vio y le dijo al otro: “¡Mirá a ese hijo de puta!” Y mi señora le dijo orgullosa: “Ese hijo de puta es mi marido”.

Y si el título de este post es “Luna de miel accidentada”, no podía terminar normalmente.

Dejamos el hotel el lunes siguiente por la mañana. Como no teníamos ningún apuro en llegar a Buenos Aires, tomamos la ruta 11, entrando en cada pueblo y/o ciudad, desde la costa verde (Pinamar, Gesell, Valeria del Mar, etc.) hasta Las Toninas (San Clemente ya conocíamos). Y en cada uno dejábamos registro gráfico como prueba de nuestra presencia. Cuando me tocaba sacar a mí la foto, me sacaba los anteojos y los dejaba encima del auto. En la última escala, olvidé ponérmelos. Luego de hacer unos 200 o 300 metros me percaté de la falta de los lentes. Pegué la vuelta hasta donde me parecía que habíamos estado parados. Pero por más que fuimos y volvimos, fue imposible encontrarlos. Así que seguimos así, rezando para que a ninguna autoridad se le ocurriera pararme y pedirme el registro, donde decía, claramente: USA ANTEOJOS.

Ya en la ruta 2, una ruta 2 todavía angosta, oscura porque ya era de noche, en mi apuro por llegar, no vi el cartel que solicitaba reducción de velocidad al entrar a Lezama. Me paró un policía de la provincia, me retó por mi exceso, me aconsejó prudencia y me dejó proseguir viaje, sin solicitarme documento alguno. Zafé.

Y así llegamos al final. Que fue el comienzo de algo más de 23 años de dicha. Gracias Inés.