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miércoles, 29 de enero de 2025

La Lentitud

 


Poco a poco se va desarmando mi antigua casa de Buenos Aires, aunque me cueste. 

Llevo 4 años viviendo en otro lugar, ya un año que nos mudamos a casa propia, y aún quedan los vestigios de los 22 años que viví en mi departamento de Buenos Aires. 

Alguien fue a Buenos Aires por trabajo y paró en el departamento, que actualmente está en obra para poder alquilarse. 

Y creo que de todas las cosas que me da más pereza mudar, está mudar mi biblioteca.

La biblioteca no es de las primeras cosas que llegó al departamento, sino que la encargué a medida a una arquitecta en el 2007; cuando en mi primer trabajo en la industria, estaba trabajando remoto como ahora. Trabajo que solo me duró un año y terminada la biblioteca, volví a trabajar en oficina.

Igual la biblioteca se lleno de todos mis libros (aunque nunca llegué a llevar  todos  mis libros de la casa de mis padres), y se fueron acomodando los que estaban en "la pila de libros", como le deciamos con G; a la montaña de libros que tenía tras la cortina de la ventana del living a modo de biblioteca. 

Finalmente la biblioteca se llenó, no solo de libros, sino de fotos, porta retratos, cajas con cartas de mi infancia y adolescencia; y  cosas de mi carrera y trabajo.

Una de las cosas que hice en uno de mis últimos viajes fue limpiar la biblioteca, sacar todo aquello que era basura, y dejar solo lo que me quería quedar. Fue un trabajo arduo, pero solo quedó aquello que me quería traer a mi nueva casa. 

Alguien trajo hace una semana dos cajas de libros de la  biblioteca aún  no mudada. Yo venía trayendo libros en cuotas. 

Y recién, revisando lo que había traído alguien, encontré este libro. 

Una de mis tías, que falleció hace un par de años, era una ávida lectora. Creo que no conocí a una persona tan de cerca que comprara tantos libros. Su casa es lo más parecido a una biblioteca gigante. En su casa vive ahora una de mis hermanas, y le pedí que no tire los libros. Los libros fueron guardados, donados, yo pedí algunos. No me podía traer todo y me dio mucha pena que los regalen, pero la gente ya no lee, y a mi me faltan 5 años para jubilarme y tener todo el tiempo del mundo para leer ese volumen de libros. 

Mi tía, me había "prestado" una colección importante de libros de Milan Kundera, mi autor favorito. Y fue de las cosas que no devolví y me quedó de legado. 

Entre ellos el que ilustra la portada. Libro que leí por la mitad y abandoné, vaya uno a saber porque. 

Lo gracioso es que dentro del libro ( y no se como...) encontré tres boletas de la UCD de las elecciones del 08 de septiembre de 1991, para gobernador y diputados provinciales por la provincia de Buenos Aires. Supongo que las boletas eran de mi tía, porque yo en ese entonces vivía en Capital y no votaba en PBA. De hecho jamás voté en provincia de Buenos Aires.

Las boletas, que no sabemos de donde salieron; tienen en su reverso un texto escrito con mi letra.

No tiene fecha, no tiene referencia, y no tengo idea que quise escribir. 

Pero antes que el libro, o las boletas se pierdan, lo copio acá. 

A modo de documento.

Es la llave de entrada en medio de la turbulencia, se cierra y capaz que se vuelve a abrir, pero siempre queda un esbozo de esa entrada, como un ojo que mira desde el cielo, separando la calma de la tormenta, la luz de la oscuridad, el calor del frío. 

Podría referirme a mil cosas, pero es simple, tan simple como mirar el cielo y saber que hay espacios de transición entre dos mundos, entre dos estados, entre dos períodos.

El hueco se cierra, es maravilloso, pero a la vez se abren otros huecos, más celestes, menos tormentosos, y se abren otros y otros y otros y otros...

Y mientras se abren imagino que puedo volar, subir levitando y traspasarlos, sintiendo la mágica sensación de estar entre dos mundos.

Dos mundos diferentes pero no así uno mejor que otro.

Un mundo de colores brillantes y otro de colores persistentes, uno mundo de olores refrescantes y otro de olores penetrantes; un mundo en movimiento sin fin y otro más aletargado. 

Pero ambos llenos de sonidos, llemos de música, llenos de vida. 

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