Hay miles de ellos en esta vida, gracias a Dios...
Y hay que a aprender a atesorarlos...
Diciembre de 2010, días previos a terminar una relación que no daba para más, de vacaciones en Egipto, sola.
El vuelo salía a las 04 am. Iba de Luxor a Abu-Simbel. Ida y vuelta en el mismo día, solo para ver unas ruinas. Y valía la pena.
En el avión iba admirando ese cielo de desierto. Los cielos me pueden, me paso horas mirándolos. Nublados, despejados, con nubes parciales y rayos de sol que se entremezclan....tengo millones de fotos sacadas a los cielos.
Y cada vez que vuelo, siempre miro el cielo por la ventanilla del avión.
El cielo en Egipto es el cielo del desierto...sin nubes y con las estrellas que parecieran más brillantes.
Y de repente veo la luna...
Cuarto menguante, y la estrella al lado. La bandera de Turquía. Igual.
Me pregunté cuanta gente habrá visto esta misma luna con esa misma estrella para que alguien lo ponga en una bandera.
No podía de dejar de admirar la belleza de ese cielo estrellado cuando vi a lo lejos una claridad.
Comenzó a amanecer. Al principio una luz amarilla ténue. Luego paso a rojo a lo lejos...y de repente en media hora fui espectadora de una de las imágenes que espero nunca se vaya de mi retina.
Estaba alto, en un avión y no se veía horizonte. No se veía el sol, y el cielo viró en toda su inmensidad a todos los colores del arco iris. Desde el amarillo tenue donde quería salir el sol, pasando al verde, los turquesas, celestes, azules, índigos, violetas hasta perderse en el negro más profundo de la noche que no quería desaparecer.
En pocos instantes fui testigo de la salida del sol y la desaparición del la noche, de la magia de todos los colores...la transición entre la noche y el día es perfecta. Es un verdadero nacimiento, el nacimiento del color.
"Pase lo que pase en tu vida retené esta imagen, porque ella es un regalo que no todo el mundo podrá ver..."
Y siempre recuerdo ese momento, como un momento de felicidad conmigo misma.
El cielo, las estrellas, la luna, el sol y yo. Perdida en esa inmensidad de colores....
(Templo Ramses II en Abou-Simbel, destino de mi viaje)

Ay, Mariett... qué linda descripción.
ResponderEliminarYo amo los amaneceres... estando de vacaciones muchas veces me despierto bien temprano para verlos.
Una pena que en la ciudad no pueda disfrutarlos igual, a pesar de ya estar en la calle cuando amanece.
Si Mecha, atardeceres y amaneceres, los cielos en general...cuando hacía guardias y tenía alguna ventanita para verlos, lo hacía...
ResponderEliminary de chica no dormia en verano para ver el amanecer.
Pero viste que de vacaciones es más fácil disponer de más tiempo.
Son imágenes que se atesoran y forman parte de la cajita de las cosas que nos hacen bien...
buena semana!
Que belleza de momento el que relatas. Tal cual decis, muy único. Y lo lindo de esos momentos es que nos acompañan siempre, nos dan pilas.
ResponderEliminarEste año yo presencié un atardecer perfecto entre las sierras de Cordoba, fue un momento mágico también, aunque no tanto como el tuyo, ja.ja
Muy bonita tu descripción.
Beso!
Hermosa descripción, Marietta. Era como si lo fuera viendo, aunque estoy seguro que por más que esfuerce mi imaginación, jamás podrá igualar la fortuna de verlo con los propios ojos.
ResponderEliminarYo también amo amaneceres y atardeceres. Si mirás mi Facebook te darás cuenta. Y me faltan agregar fotos de la era pre digital. La multitud de colores que se generan más los que se pueden "inventar" con la cámara es un espectáculo inigualable.
Cuando estoy de vacaciones trato de ir a ver el amanecer Y recuerdo cuando iba a Ciudad Universitaria (hace más de 30 años) en el 56 y tenía la fortuna en invierno de ver salir el sol sobre el Río de la Plata.
Hermosa descripción! Desde el aire tenés esa cosa increible que te da la altura y la distancia, de ver el amanecer/atardecer combinado con la noche o el día a lo lejos.
ResponderEliminarMe encantan los atardeceres y amaneceres. Siempre que puedo aprovecho para incrementar la colección de fotos.
No se si les pasa con las fotos...la mayoría de las veces salen nada que ver con lo que fotografiaste y sin reflejar la belleza que queremos captar, pero un par de veces (muy pocas) descubrí que la foto sacada resultó diferente y MUCHO mejor de lo que estaba viendo...
ResponderEliminarEs como los arcoiris, muero por sacarles fotos, la mayoría de las veces me salen una cagada y otras salen más arcoiris que mi ojo no estaba captando.
Y esos momentos no nos lo saca nadie, y quizas sean el refugio en los ratos en que algo anda mal.. basta buscar ese recuerdo, y sabemmos que todo pasa.
ResponderEliminarBesos
Hermosa la imagen y tu forma de describirla Mariett. A mi me encanta el amanecer en verano, abrir las ventanas todavia descalza, mirar el cielo. Que lindo.Besos!
ResponderEliminarqué ganas de ir!!!
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